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Sí, claro que lo es. Y mucho. Es lo de siempre, el arte para todos y el arte para unos pocos. Warhol consideraría un póster de su lata o una postal de Marylin arte puro, una participación de su concepto. Mientras que Damien Hirst te hará pagar 12 millones de euros por su tiburón embalsamado. El arte gratis, Creative Commons, y demás, es muy bonito. Siempre y cuando uno tenga la idea de que no quiere vivir de eso, y se monta al carro de la cultura libre mientras curra en un Starbucks. No es mi idea, creo que hay un punto medio, más o menos decente. Un libro, movidas por el estilo. Podría seguir, pero ya tienes como 33 respuestas, supongo que dentro de la amalgama de caos ya habrás sacado conclusiones.
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Claro. De mí mismo el 99% del tiempo. De sendos escotes, el 100%. De mi blog, un 10%. De una mujer, casi siempre. Es decir, este tipo de cosas hasta el 1000%. algo así. Faltan los libros, los dealers, mi barrio y París. Seguro que me dejo algo. Total, que mi amor es muy promiscuo.
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El nombre conlleva una existencia, sí, pero definida por y para humanos. Pero podría exisitir el maldito Holmes sin nombre? ME temo que sí, aunque quizá no podríamos hacerle pelis.
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Sherlock Holmes es un tipo que a nosotros nos aparece separado de, por ejemplo, una barra de pan. Pero fíjate, para un gusano sherlock holmes y una barra de pan son lo mismo, porque ambos son comestibles. Y luego si cae un meteorito en la tierra todo será una gran bola de mierda. Es decir, el ser dejará de estar dividido. Para nosotros Sherlock significa más que un ser, le atribumos una serie de adjetivos, características...y eso nos ubica a él respecto a los demás. Es pragmatismo, y eso deja en la estacada las reflexiones filosóficas. Que, por cierto, desconocía que fuera tan capullo para, no teniendo suficiente con lo que escribo, meterme también en la filosofía de este modo. Es tu culpa, lo sabes.
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El nombre no es el ser. Para nada. El nombre permite ubicar un ser que a nosotros nos aparece como diferenciado de otro ser. Pero paso de entrar en si el ser existe, o sus tipos, todo se basa a partir de nuestra percepción: limitada, parcial, floja, bastante low cost, aunque la naturaleza ha hecho lo que ha podido.
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No. En absoluto. Depende de lo que consideremos por libre. Puedes vivir tu vida felizmente con tu perro y trabajando de segurata en una discoteca. Sin darle más vueltas al tema. La cuestión es que para querer ser libre primero debes sentir que no lo eres. Hay gente que nunca tiene esta sensación, y no pasa nada. Si por casualidad te sientes ahogado, puedes entrar en un proceso de decadencia suprema que te lleve a liberarte de la opresión. Y es ahí donde la frustración y los errores pueden hacerte tocar hondo. Si sale algo mejor después de este proceso, enhorabuena, bienvenido a una esclavitud con permisos bajo condicional.
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Para nada, es completamente genuina, lo importante no es el sentimiento original, sino la subjetividad del que lo percibe. Pero habría que preguntarse hasta que punto el sujeto A ha engatusado al sujeto B porque este es gilipollas o, por el contrario, ha fingido bien (A). La literatura no existiría sin personajes que no fingen como mínimo un 50% de las veces (esta frase también es fingida, en plan titular push).
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"New York I love you but you bring me down..." (estribillo brutal de un tema de uno los componentes de LCD Soundystem) y luego "Paris" de Scratch Massive.
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Los únicos que me interesa son los de bajo cero. Más que nada porque son números asociacodos a algo que no existe. Y esto lo explica mejor Fernando Trias de Bes en sus panfletos para maduras divorciadas.
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El amor nos hace, en la mayoría de los casos, perder el tiempo. Cuando entendemos que el amor es como cualquier otro pasatiempo (leer, fumar pipa, hacer moonwalks), pero con posibilidades carnales, nuestra inteligencia gana entereza. Pasar la vida buscando la media naranja no solo no te hace inteligente sino que, además, te impide dedicarte a cosas realmente importantes como la recolecta de setas en otoño.
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Pechos grandes. Libros de niños ilustrados por el Papa. Veo una piscina muy grande con champagne y máquinas de escribir. Por ahí va la cosa...es decir, nada del otro mundo.
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Esto sería ideal para un fanzine que luego debería quemarse para mantener su tradición sectaria. Mola la idea. A lo Bansky.
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No he leído a ninguno de los dos, todavía. Me llama más Leo, pero para recomendarte lo típico que me han recomendado a mí, mejor te recomiendo La carta y el territorio de Houellebecq, que está a punto de salir (si no lo ha hecho ya) y va a generar bastante ruido. Lo sé, no tiene nada que ver, pero no he podido evitar darme la licencia.
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Techno y lecturas. Viajes de avión con jet lag. Resaca y verborrea. Con gafas de sol. Moonwalks. Californication. Lametazos indiscretos.
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El contenido suele determinar la forma. Es decir, un mal contenido genera personas gordas, en general. Tanto el contenido como la forma suelen aportar cosas interesantes. La forma de un chicle lo puede hacer más deseable. El contenido de un libro suele aportar más que la forma. La forma de una droga suele determinar diversiones variadas. Una chica que está buena puede ser divertida en la cama, y a veces hasta puede tener un contenido interesante. Por el contrario, una chica con buen contenido puede resultar divertida, pero no en la cama. Vivir en un mundo de formas es muy aburrido, pero quizá se acerca más a la perfección superficial. Es imposible encontrar contenidos perfectos, especialmente en relación a lo humano, quizá por ello resulta mucho más interesante.
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Totalmente cierto. Los lados oscuros de las demás personas duelen, joden, machacan y obsesionan. Ya sean currículums sexuales de tías que te estás tirando, los golpes bajos que tus amigos han dado a lo largo de su vida. O cuando descubres el cadáver del hámster que enterraron tus padres en el jardín mientras te comentaron que se había ido de vacaciones con su familia de dientes largos. Viva Palahniuk.
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Siempre es bienvenida, genera un punto más de unión y, más interesante aún, multiplica los gritos y los cachetes. De todos modos, me gusta llegar después que las señoritas, uno tiene que cumplir primero con su deber de caballero y pasar después al terreno del placer propio. Ello garantiza más entrega, elevación moral y satisfacción casi altruista.
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La palabra verdadera siempre me asusta. No necesito saberlo. Me conformo con tener "una" naturaleza, algo que reconocer como tal, sea esta falsa o verdadera. Lo importante es tener algo a lo que agarrarse, a parte del miembro viril. Algo que ayude a enfocar la vida, aunque sea de una manera poco conveniente. Buscar lo verdadero es una bonita falacia, ¿está escrito en algún lugar el cómo sabremos que hemos encontrado algo verdadero? ¿O habremos encontrado de nuevo algo falso y, con nuestra desesperada ansia por "saber", creemos que es lo verdadero? El artificio de nuestra era no es tan pernicioso como parece, siempre y cuando uno no sea víctima de él, ni se pase al otro lado hablando de "cosas profundas" que la "gente" no comprende...No somos ni únicos ni especiales, y esto no resulta problema alguno. Para los que no puedan con ello, siempre pueden ir a ver al Papa y a comer unos churros con una familia cristiana.
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A través de la ventana me gustaría ver la playa de Los Ángeles, por ahora solo veo Miami Beach y estoy buscando piso en la nueva zona, pero los pisos son demasiado pequeños o un entresuelo. En un entresuelo solo puedes ver las piernas de las patinadoras. Eso está bien, pero quiero ver también los bikinis y los labios de silicona.
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No se puede liberar a nadie si uno mismo no se ha liberado. A no ser que juguemos al juego púber de liberar a gente antes de a uno mismo. Me rodeo de gente bastante liberada, excepto cuando voy al Consum a comprar pan congelado. Si tuviera que liberar a alguien (interesante poder chantajista), liberaría al lobo de izquierdas que todos tenemos dormido dentro. Luego liberaría el iPhone, luego mis fantasías eróticas y, finalmente, a un amigo mío de la infancia que sigue atrapado en un grupo de heavy metal.
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Vanity Dust’s Bio
Weekly trash blogging since 2008.





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