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Quizás el peor por el tute, pero a la vez uno de los más divertidos que he hecho.
En un pueblo cercano encontramos una empresa medio pirata de alquiler de coches que se llamaba Autos Puga, y el precio era más en función de los kilometros que recorrías, el montante por día era ridículo.
Alquilamos una furgoneta entre nueve diciendole al Sr Puga que nos íbamos a Cazorla un par de semanas. Nada más salir, uno de nosotros que era un manitas desmontó todo el salpicadero (creo que se llama así) y desactivó el cuentakilómetros, todo facilísimo.
Estuvimos veinte días dando vueltas por Europa y nos recorrimos un montón de países, lo pasamos al pelo.
Por las noches desmontábamos los dos asientos grandes de atrás y dormíamos los nueve hacinados dentro, talmente rumanos gitanos en tránsito de feria en feria.
Para el lavado de la plazoleta, afeitados, colada, etc nos colábamos de pocos en pocos en los servicios de las recepciones de los hoteles, y allí te duchabas en el lavabo sin mayor problema, jamás nos pillaron ni llamaron la atención ni nada.
De lo más raro y alucinante que hicimos fué aparecer en Eindhoven (Holanda) coincidiendo con un festival de la Tuna #&??!!!!!! que al parecer hacen allí todos los años. Con un morrazo de cojones nos inscribimos, diciendo que eramos de la Tuna de Cádiz y que habíamos tenido problemas con la preinscripción o no sé que coño de trola metimos.
Nos dieron alojamiento en dos casas particulares y desayuno/comida/cena gratuíto en una facultad de allí durante los tres días que duró el festival. Nos asignaron actuar el último día por la noche, gracias a Dios.
Cada vez que alguno de los organizadores aparecía por donde estuviesemos, para disimular un poco, nos poníamos a tatarear ♫Clavelito, clavelito, tralara♫ ó ♫Con las cintas de mi capa, lailolai♫ (no nos sabíamos ni una puñetera canción de tuna, por supuesto), a la vez que hacíamos gestos de pasarnos una pandereta virtual por el brazo-codo-rodilla dando saltitos de subser mongolo, qué ataques de risa.
La última tarde, un par de horas antes de que nos tocara actuar, nos metimos en la furgo y salimos de allí cagando virutas, antes de que nos apalearan vivos. Qué chungos los Tunos, qué feos son.
Ya de vuelta en España, en los Pirineos, volvimos a conectar el cuentakilómetros, y le devolvimos la fregoneta a Mr. Autos Puga, tan ricamente y todo baratísimo. -
Lunes, 12 de Diciembre del corriente.
07'10. Suena el despertador. Lo apago cagandome en sus muertos, y me doy una larga ducha para despejarme.
07'25. Despierto a P, y mientras ella se ducha, me visto y consulto el correo, cosas de bancos y compruebo hasta qué hora estuvo de guardia el Anfi o quien cubriera su puesto. A veces JL o Julito ya han metido baza, y me reconforta no saberme solo.
07'40. Empiezo a despertar churumbeles. Con cada uno de ellos tengo un ritual distinto, a B le hago chasquiditos en la oreja y besitos en el cuello, a R la tengo que destapar entera para que se cosque y darle palmaditas en el culo y a E, la pequeña, le doy besitos en la tripa y le digo ¡Srta Pastelius, srta Pastelius!. Suena megañoño, pero es mi momento favorito del día.
Mientras se visten, bajo a poner los Nesquis (el colacao es un coñazo con tanto grumo) y me acerco al Panisol de la esquina. Cuando vuelvo ya están todos abajo, y desayunamos pan con aceite y tomate. Al acabar, siempre un lío de pelotas para preparar mochilas, los bocatas del cole...
Mientras P peina a las niñas, yo hago las camas y recojo el desayuno.
08'45. Normalmente, P ya se habría ido a trabajar, pero estamos con una movida gorda con ella y lleva de baja un tiempo. Me llevo al rebaño al cole, y cuando vuelvo, recojo a P y la llevo a rehabilitación. La dejo allí y me voy al centro en coche (hasta hace nada me iba en bici, pero se me ha roto. He pedido una nueva a los Reyes) para currar. Como es zona azul, tengo que aparcar un poco lejos para saltarmela. Ingresos en bancos, algo más que tenga que hacer y ya son las...
10'00. Abro la tienda donde trabajo. Ahora en navidad tengo un lío de cojones entre pedidos, paquetes, atendiendo al público (casi siempre gente agradable, pero como en todo, hay cada gilipollas suelto que flipas). Entre pitos y flautas se me pasa la mañana. Miro el reloj y es la...
13'40. Salgo a carajo sacao a recojer a los niños al cole, que salen a las 14'00. Llego siempre a lo justo. P ya ha vuelto a casa y ha preparado el almuerzo. (en circunstancias normales ella llega más tarde, cocino yo y salimos perdiendo). Comemos juntos en la cocina, que es amplia y tiene una mesa con un banco en L en la pared.
Como hoy es Lunes, al acabar de comer tengo un ratito para Formspringear, buscar alguna peli chula (hoy la de los perros de SMLS), encastrar algún subtititulo (soy un poco tontorrón en eso, necesito ver las películas en pantalla grande, con el sub. del tamaño que me gusta, etc. nada de onlines ni mierdas así), pero enseguida me toca faena:
15'45. Llevo a R a Lenguaje Musical (solfeo) al Conser. Tiene clase de 4 a 5 así que vuelvo a casa, porque como B tiene el Lenguaje Musical de 5 a 6 me da tiempo de tomarme un cafetito antes de llevarlo. Cuando a las 5 dejo a B en el Conser, recojo a R que no tiene su clase de Guitarra hasta las 7 y la llevo de nuevo a casa. Como P no puede conducir, hay un vecino que se enrolla y lleva a R de nuevo a las 7 y recoje a B, que ha dado la suya de piano de 6 a 7. A R la trae a las 8 la madre de una de su clase. Yo no puedo hacerlo, porque son ya las...
17'30. Y tengo que abrir de nuevo la tienda, otra vez en el tajo. Me gusta el curre, soy mi jefe y no le rindo cuentas a nadie de lo que hago o dejo de hacer, pero ¡qué coñazo es el horario de comerciante!. Cuando me doy cuenta es de noche cerrada, han dado las
21'00. Me voy para casa (si no tengo que hacer la compra antes, los Forladys del cuerpo casa). Cuando llego, habitualmente están acabando tareas, o viendo la tele, o cenando. Una cervecita con ellos mientras acaban sus faenas, y a las diez de la noche los mandamos a la cama a que lean un rato antes de dormir.
22'00. Nos hacemos algo de cena para nosotros, y yo de lo que tengo ganas es de pegarme un tumbing sofalero a ver la peli de día, que es lo que más disfruto. Si la película es un poco papazo-truñalero-sesuda me quedo sopistant al nada de empezarla, claro, pero en la gloria.
Fin de la jornada.
Vista desde fuera supongo que puede parecer un muermo y un jaleo, pero yo estoy muy tranquilo y muy a gusto con mi vida, que es en lo que consiste realmente, digo yo.
-Inciso 1. Siempre que tengo un ratito le doy un repaso al FS, que me relaja mucho y me hace sentirme partícipe del putiferio de todos éstos.
-Inciso 2. No hablo nunca de P porque ésta es una parcela privada mía, pero es una tía estupenda.
-Inciso 3. Qué gracia que me hayas preguntado esto el día de mi cumple.
Martes, 13 de Diciembre del corriente
07'10. Suena el despertador... -
Yo que sé, tío.
Más o menos cuando me tocaba me mandaron una cartita notificándome que el lunes siguiente tenía que estar en Ferrol, (yo gaditano, y en San Fernando, a 20 kms de Cádiz, hay un sitio exacto al del Ferrol, pero bueno yo pa la otra esquina) y desde el día que me fuí hasta que volví pasaron 10 meses.
Al Ferrol fuí a lo que se llamaba LA INSTRUCCIÓN, te tenían 40 días encerrado aprendiendo a desfilar, para que el día de "La jura de bandera" salga bonito y todos los que van a la ceremonia queden impresionados, importantísimo y crucial para defender Españña.
El día que llegamos nos hicieron rellenar un cuestionario, y te juro que tuve que rellenar como 40 para otros tantos chavales que no sabían ni escribir, muy fuerte, yo era como el Estudiante de Curro Jiménez. Durante esos 40 días se suicidaron en el cuartel 2 chavales.
Llegó el día en que había que pedir destino para hacer el resto de la mili, y yo pensé que ya que tenía que perder un añito al menos sacar algo de provecho, y quise apuntarme al núcleo de buceo, que además de ser más fardón, salías de allí con una titulación que costaba una pasta, y a mí me encantaba un pollardoneo.
Llamé a mi padre para comentárselo, y el tío me dijo que me quitara esa idea de la cabeza, que ya lo tenía todo perfectamente arreglado mediante un enchufe infalible para traerme de vuelta a Cádiz, y así hacer una mili muy cómoda. Así que me dijo que no pidiera ningún destino, que me reclamarían desde allí.
Efectivamente, cuando a los dos días salieron los destinos, me dijeron que esa misma tarde me tenía que embarcar en una fragata que zarpaba para los EEUU para casi un año.
Un enchufe de cojones, por la cara. Por la cara y por el cuerpo. Gracias, Papi.
El barco era patente yankee, y estaba recién entregado a la armada española, por lo que para hacerle todas las pruebas de navegación y la puesta a punto había que hacerlo en América, supervisado por los ammerickanos, así que estuvimos un porrón de meses por toda la costa este, de guachinton para abajo. Cada vez que nuestros preparadísimos mandos tenían que hacer algún ejercicio/simulacro con los cañonacos de la fragata sudaban tinta, era todo un desastre descojonante, qué mal.
Cuando estábamos atracados en puerto, la principal tarea era andar por ahí con una brocha y una lata repasando. La premisa era: Todo lo que no se mueve se pinta de gris, ¿y lo que se mueve? pues se le saluda (el saludo militar).
En Norfolk, uno de los puertos, es donde me pegaron el huevazo que conté antes, pero hasta eso tuvo su gracia, la verdad es que yo me lo pasé de putísima madre, aprendí un porrón de cosas útiles con mendas como el Triana, el Bilbo, el Sanlucar (allí todo el mundo se llama de donde es) etc.que eran unos delincuentes de tomo y lomo. Aprendí a sacar base de coca (basuco) con amoniaco, el arte y la picaresca del escaqueo infinito, el flojerío, a mentir non stop, en fin que me hice un hombre de provecho.
Debo ser el único de la galaxia al que alcanzó la mili, no?
http://youtu.be/6iFB7uguFSk -
Tuve novias de muy jovencito, pero luego, a las edades que me dices, no estaba yo muy por la labor de meterme en aguas profundas, así que iba a mi bola y a lo que surgiera de vez en cuando.
Estando currando poniendo copas en un chiringo nocturno empezaron a aparecer cada noche un grupo de tres amigas (a una de ellas la concocía) que utilizaban todos sus subterfugios de seducción para sacarme las copichuelas gratis, y yo me dejaba.
Venían casi a diario, pero una noche aparecieron solo dos de ellas, y al preguntarles me contaron que la tercera estaba en el hospital, que se había operado de la espalda. Al día siguiente aparecí por el hospital a verla , y le llevé un pitagol de regalo de enfermita. Estuvimos como un mes de novietes, pero acabamos dejandolo y cada uno por su lado, ni ella ni yo queríamos tanto lío.
Unos años después volvímos a coincidir en otra ciudad, y en plan amigos me pidió que le diera clases de conducir para ahorrarse pelas, pues se estaba sacando el carnete.
Ajuste del retrovisor, ponte el cinturón, embraga, mete primera, embraga, mete segunda y antes de meter tercera ya estabamos otra vez medio enrollados, y estuve un par de meses en su casa.
Teníamos claro que era algo pasajero, y en cuanto me surgió el irme de aventuras por ahí lo dejamos tan tranquilamente.
Otro porrón de años, yo viviendo en Cádiz, y un día de pronto apareció por la tienda en la que curraba entonces.
Me dió mucha alegría verla, porque nos teníamos perdida la pista. Me contó que estaba pasando por un mal momento, estaba fatal con su pareja de entonces con la que llevaba varios años y hasta el moño de todo. Era veranito, y , para animarla, le propuse irnos unos días a Portugal con tienda y saco en plan campinheads. Se vino otra pareja amiga, y pasamos unos días deliciosos, hubo una química especial entre los cuatro que hizo que disfrutaramos muchísimo.
Acabamos enrollados otra vez, claro. Y como estábamos tripitiendo curso, ya nos sabíamos las asignaturas bastante bien, con lo que sin estudiar demasiado nos dimos cuenta que era todo muy sencillito y que podíamos aprobar esta vez el intentar seguir adelante con lo nuestro.
Esta vez fué complicado, trabajábamos y vivíamos a 400 kilómetros uno del otro, pero durante un tiempo estuvimos viéndonos los fines de semana y en ese plan.
Llegó el momento vital en que lo tuvimos claro, y ella tuvo los santos cojones de arriesgarlo todo, pidiendo el traslado en su trabajo y dejando atrás casa, amigos, arriesgando al fin y al cabo su estabilidad y apostando fuerte por nuestro firstin.
La chica que me sacaba las copas nocturnas era P, claro. Ahora andamos con los tres churumbeles volviendonos locos, con las urgencias pediátricas y todos los líos, pero la verdad es que nos ha ido y nos va muy bien. Sé que pasó todo con el timing que tenía que pasar, y me alegro en el alma de haberle llevado ese día el pitagol al hospital, fué una chuminada determinante en nuestra vida.
http://youtu.be/A4VPPkc25w8 -
Retomo este clásico para contaros el episodio más almondiga que he tenido en suerte vivir, y que está fechado en la medianoche del jueves al viernes de la semana en curso.
Tras cerrar la tienda, hasta las mismas gónadas porque son casi las once y llevo todo el santo día currando como un en(der)ano, me voy para casa, que me espera vacía ya que P junto con los niños en estas fechas se va siempre a pasar unos días con una amiga, porque ellos están de vacaciones y yo es cuando más pringado estoy.
Me siento exhausto, las navidades para mí son un currazo para el que ya casi no tengo cuerpo, y para recargar pilas me caliento unas lentejas que me apetecen lo más grande y me abro una botella de tinto semipeleón para mojarlas. Cuando me he apretado las lentejuelas y un plátano, ya me he plimplado tres cuartos de botella vino, y me repanchingo en el sofá agustísimo, con un semipedal que me reconforta cuerpo y alma.
Me pongo a ver Deep Blue Sea, un meticuloso y preciosista drama protagonizado por la Weisz. Hacia mitad de la peli, cambio de postura y me encuentro en el sofá una goma del pelo que las niñas han dejado allí. Sin darme mucha cuenta, jugueteo con la goma, haciéndolo con más intensidad a medida que Rachel, en la película, va degradándose más y más en su relación sentimental.
Jugueteo con tal vehemencia, retuerzo la goma con ambas manos con tal frenesí, que de pronto, sin saber muy bien cómo, no puedo separarlas. Intento girar las manos varias veces en sentido inverso para deshacer el lío de la goma, pero lo único que consigo es liarlo más y más, apretandola de tal modo que no puedo mover las manos lo más mínimo.
ESTOY MANIATADO.
Me enderezo y forcejeo un poco más, pensando que qué cosa más graciosa me está pasando, pero ni a tiro consigo deshacer el nudolío, al contrario. Empiezo a atacarme un poco, e intento romper la puñetera goma haciendo fuerza hacia fuera con las manos.
Uno, dos y mmmppfff. Nada. (Aclaro que las gomas de pelo que hay en casas son bien robustas, estoy harto de las mierdagomas que se rompen al darles la segunda vuelta para cogerle la cola de caballo a las niñas, así que las compro siempre de las buenas).
Segundo intento. Uno, dos, ajuummmpffzzz.
Los cojones.
Hace unos años me hicieron un TAC por una historia que tuve, y al meterme en la máquina para la resonancia no me avisaron de que debía cerrar los ojos para no agobiarme allí dentro. Yo me metí con los ojos abiertos como una urta a la roteña, y fué tal el agobio que pasé que desde entonces arrastro una claustrofobia de alta dimensión.
Uno, dos, jjjmmffffpprss. Me cago en la puta madre de la goma esta de los cojones, estoy empezando a tener palpitaciones, sudoraciones, ahogos y hasta hongos epiteliales.
¡Joder, diosmío, estoy esposado en casa, solo, es medianoche y estoy muriendome de un shock clautrofóbico!
Los muertos de la goma. Voy a respirar hondo y a trazar un plan. No puedo salir a la calle a avisar a ningún vecino a esta hora, van a pensar con toda razón que soy el mongolo de Europa.
Me voy a la cocina, cojo el cuchillo tocho y lo clavo de un golpe seco en la tabla de cortar.
Me meto la empuñadura en la boca para sujetarlo, y me dispongo a cortar la jodía goma, teniendo cuidado porque, tal y como están las cosas, con la tostada aún se me va a ir el cuchillo y me voy a rebanar la carótida, con lo que la policía científica me encontraría degollado sobre un charco de sangre, maniatado, y con la casa cerrada a cal y canto desde dentro. Hercules Poirot y el extraño caso del borracho degollado.
Con precisión de cirujano conseguí cortar de un tajo certero la gomita y al separar las manos, tras respirar hondo, lo primero que hice fué volver corriendo al salón a darle un lingotazo al vino que quedaba en la botella para recuperar la compostura.
Acabé de ver la peli, pero a Rachel Weisz se la tengo jurada, le he cogido una manía seria.
(Los Planetas son un grupo proscrito en FS, pero esta canción me gusta mucho. Yo a J no le entiendo ni papa, pero como aquí habla de un cuerpo atado en la cocina, de ver películas, de la vida pendiente de un hilo, de qué puedo hacer si no puedo hacer nada...pues me sirve para ilustrar esta triste Historia de un Almóndiga y un Cocleta).
http://youtu.be/o3D19X-lBUM -
El martes fué fiesta local, y el día estaba tan bonito que agarramos los flotavidas, la tortilla de patatas y el taper de filetes de pollo empanados y para la playa de Bolonia que nos fuimos.
Está bastante lejos y tras dejar el coche hay que andar unos 40 minutos para llegar al sitio que nos gusta, pero cuando te plantas allí es como la piscinita de custó ( custo barcelona no, pegamín no me seas hortera; digo de jacques cousteau), es un sitio espectacularmente bonito.
Cuando llegamos no había ni el gato. Algún místico había dejado la cala como te lo enseño en la foto, toda intrínseca de sentir Zen y Feng Shui, y aunque a mí me pone de los nervios toda la movida esta del Equilibrio, el New Age, los Chancros y sus muertos, cogí aire y no dejé que las vibraciones positivas me perturbaran.
Al rato grande llegó uno con un turbante que era como un fakir muy tirao y más tarde una pareja de chicas pijipis con un perro que enseguida se puso a jugar con mis hijos en el agua.
La mañana pasó apaciblemente entre bañitos y lecturas, y cuando nos dimos cuenta, las pijipis habían desaparecido. El perro allí seguía plantado al lado de una roca, por lo que pensamos que las dueñas se habrían ido a dar un paseíto, o a echar un casquete o lo que fuera. Tras una hora, yo ya estaba pelín mosca. Me acerqué al sitio en que estaba el perro (un señor perro, grandote y lustroso) y ni rastro de las cosas de las pijipis. Sólamente la correa y nuestro amigo perruno. Otra hora, y nada. Ya un poco preocupados por el perrazo le dimos de beber (el pobre estaba seco) y le dimos la parte que le tocaba de torti y filetes, y el pobrecillo ya no se separó más de nosotros.
Ya empezamos a comentar entre nosotros la terrible sospecha; el perro había sido abandonado por las dos hijasdeputa de las pijipis en ese lugar recóndito del sur de Uropa.
Otra hora más, y nada. Abandonado.
Yo me subía por las paredes, estrangulaba a las cabronas esas y comentamos que cómo íbamos a dejar allí al pobre perro, que además era simpatiquísimo y precioso.
Mis niños, COMO LOCOS, pues veían que PATÁN ( le pusimos ese nombre, como el perro de Pierre NoDoyUna de los Autos Locos) se venía para casa con nosotros.
Ya bien entrado el atardecer, recogimos todo, recogimos a Patán y a su correa, y emprendimos el camino de vuelta.
En mitad del camino, P y yo abrumados y acongojados, cuando ya vimos que no había marcha atrás, conseguimos al fin verbalizar lo que nos reconcomía el cerebro:
¿Qué estamos haciendo con nuestra vida? Con la super lusha que tenemos con los tres churumbeles, que no damos abasto, y ¿ahora Patán, todo lleno de pelos, la trabajera que dan, y con lo que te limita de movimientos?.
La respuesta, claro, fué que no podíamos dejar al perro por ahí, ni llevarlo a la protectora, ni nada por el estilo. Patán se venía con nosotros a vivir y que la vida siguiera su curso.
Cuando al fin llegamos a la zona en que dejamos el coche, en el chiringo que hay al lado del aparcamiento vimos que estaban las pijipis en una mesa tomándose un cubatita la mar de tranquilas.
Resumiendo, nos cuentan que cuando se fueron de la playa pensaban que el perro iba por delante de ellas, y que cuando se dieron cuenta que no tenían la correa se percataron que a lo mejor el perro seguía allí, y confiaban en que alguien se lo traería en vez de tener que volver ellas a desandar toda la caminata.
Mis dos hijos pequeños lloraban a moco tendido, inconsolables, viendo que al final Patán no formaría parte de la familia, y aunque en realidad P y yo sentimos un alivio al quitarnos el marrón de encima, también nos dió una pena de cojones.
Antes de irnos, les pregunté a las dos gilipollas esas que cómo se llamaba nuestro amigo.
-Sigrid-, me contesta.
-Sigrid? Tócate el coño (pensé yo). Patán hubiese sido con nosotros muchísimo más feliz. -
Hijodemialma pero que pesadoeres, hijomío. Claro, los que están mirando encuentran graciosísimo al Lemmy chico, pero la madre está ya hasta los Labietales Pubianos del puñetero niño.
Los míos nunca han sido muy palizas en el sentido de darla de tacón en público, han sido más bien unos trastos, sobre todo B, el mediano, el que no para de romperse las paletas casi a diario y se ha roto el tobillo hace un mes (ahora tenemos que operarlo de nuevo).
Con B hemos pasado temporales, y tuvo una una época (más o menos con la edad del niño del video) en que tenía una querencia desmesurada por el agua, no había charco en el que no se metiera ni jarra que no se tirara por encima.
Una querencia rayana con lo paranormal durante la semana de vacaciones que pasamos en Granada un otoño.
Cuando llegamos al hotel de un pueblecillo de la sierra había que atravesar un patio con una piscina para acceder a la recepción. El niño tropezó con nada y anduvo haciendo equilibrios imposibles por todo el borde hasta que, al llegar al otro extremo, por supuesto cayó dentro. Esa fué la llegada.
Al día siguiente bajamos a Granada para llevarlos al Parque de las Ciencias. Para los niños es una maravilla, lo pasan de miedo allí. Tras un rato, paramos a descansar en unas gradas al aire libre que acaban en una explanada con un estanque con surtidores.
Por supuesto, B no sé como hizo, que pisó mal y bajó toda la escalinata trastabillando a punto de romperse la crisma, pero sorteandola de tal forma que llegó hasta abajo y entró de lleno en el estanque. Pipando de la cabeza a los pies.
Para no tener que irnos corriendo de allí (otoño, Granada, fresquito), lo único que se me ocurrió fué pedir en el bar del parque una bolsa de basura. Le puse al niño mi camiseta a modo de pantalones, metiendole las piernas por las mangas. En la parte de arriba le pusimos una chaqueta vaquera que llevaba P, le planté mis calcetines en los pies y lo sentamos en la sillita de la pequeña, que aún tenía edad de cochecito.
Yo le hice a la bolsa de basura (lila) tres agujeros, y por ellos metí cabeza y brazos, quedándome como un polito galáctico que era mucho con demasiado.
Así seguimos el resto del día en el parque, y la gente nos miraba raro, parecíamos los Incorregibles Almóndigas, pero tiramos la mar de bien.
Al niño ya se le ha pasado un poco el poltergeist, pero durante un tiempo tuvimos que llevar encima una muda siempre encima para él, porque sabíamos que si había agua, se caería a ella irremediablemente, era nuestro baile de actualidad con el muy puñetero.
http://youtu.be/EiBUloXdX5Q -
Soy un reputable señor casado. Me casé civilmente hace como 11 o 12 años, ya sabes que para eso soy el peor, si no miro el libro de familia no tengo idea de la fecha.
Mi boda fué estupenda, nos casamos preñados hasta los párpagos, y mis padres y mis suegros se conocieron cinco minutos antes de la movida en las puertas del juzgado. No se habían visto jamás.
El día de antes, nos fuimos P y yo de compras de "Enlace Matrimonial", y ella se compró un dos piezas color cereza y yo un nada, porque ya tenía una chaqueta de una empresa que me iba aún perfecta, solo tuve que descoserle el escudito con el logotipo que lucía en el pechamen, que soy cutre y ya está. Miento, me compré un cinturón, que me obligó P.
También nos compramos dos anillos, que a mí me daban ahogos al probarmelo, tras el enlace solamente me lo he puesto una vez más. Yo no puedo llevar nada puesto, ni reloj, ni pulseritas ni nada, que me asfixio literalmente.
Ofició la ceremonia el Teniente de alcalde del Ayto, un pepero de libro que se llamaba Blas.
La boda fué divertidísima, a mí me encantaría casarme a diario. Nosotros dos sentados delante en unos taburetitos, nuestros padres y hermanos por detrás y Blas soltando barbaridades de las tormentas y calmas que azotarían nuestra cotidianeidad y nos llevarían muchas veces a la zozobra y era todo como del Antiguo Testamento, bonito bonito.
Aún casi tenemos marcas en los tobillos de las patadas que nos dimos durante la ceremonia, conteniendo además los ataques de risa, cuando tienes que disimular que te estás descojonando, aguantando con la cara medio seria pero el cuerpo dando botecitos casi imperceptible y lo pasas fatal pero lo pasas de maravilla.
No se enteró nadie que no fuera de la familia directísima, pasamos completamente de hacer un bodorrio de estos que se vuelve loca la gente, cuestan un pastón y son un coñazo tanto para tí como para tus amigos, odio las bodas con toda mi alma.
Después en un barecillo gallego nos comimos una empanada riquísima y a los postres nos piramos aún vestidos de gala a la alpujarra a pasar un par de días con unos amigos.
Al llegar a la casa de la aldeíta alpujarreña, P se dió cuenta que llevaba aún la etiqueta del pantalón colgando.
A mí me gusta mucho casarme, lo recomiendo. -
Qué va, si no vivo en Madrid, yo soy provinciano, pueblerino y un poco garrulo, así que no sé si te voy a dar una respuesta muy certera a lo que me preguntas.
En Madrid solo he vivido un par de años en los 90's, y mi vida en aquel entonces consistía en tocarme el croquetín entre semana, yendo al cine casi a diario y a los eventos que pudiese ir de gorra, y currando únicamente los fines de semana, con lo que prácticamente estaba de vacaciones.
Así que nunca he vivido el tute de criar allí a niños, aunque sinceramente no creo que difiera mucho en lo básico de hacerlo en cualquier otro sitio, tiene que ser el mismo mogollón y lío en todos lados (a no ser que vivas en la Casa de la Pradera con las vacas a la puerta y la familia Ingalls de vecinos, claro).
Los que vivimos fuera de las grandes ciudades tendemos a pensar siempre en la deshumanización de las mismas, las prisas, las masas de gente, la agresividad latente, pero es que todo eso se ha generalizado a lo bestia, es una constante en todos lados.
Es raro ver a niños jugando en las calles en ningún sitio, los pobrecillos no tienen tiempo para nada que no sea los coles, las actividades extraescolares, tareas, todo el día de aquí para allá metidos en un mareo de ritmo que los tenemos abrumados. Y los tuentis y etceteras que los tienen mongolos. Niño, te quieres ir a la calle de una puñetera vez a achocarte con piedras con tus amigos, que estás ahí sentado como un carajote todo el día?.
Al final, se circunscribe la actividad al entorno del barrio en que vives, independientemente al tamaño de la ciudad en sí. Y las ciudades además se parecen unas a otras cada vez más. Quizás sea más determinante (más que el tamaño de la ciudad) la calidad y calidez de sus gentes, que sea más acorde con tu forma de ser, y te hablo tanto por exceso como por defecto.
Te explico el vídeo que te pongo.
El último año de estar en infantil, en el cole de mis hijos asignan a cada niño una semana del curso para que sean los protagonistas. En esa semana el niño tiene que realizar diversas actividades, y una de ellas es que un familiar vaya a la clase un día a contarle al resto de compañeros la intrahistoria del niño, cosas del entorno familiar, sus gustos, etc.
A nosotros nos parecía un poco paliza lo de ir a darles la charla a los pobres niños, así que preparamos una peliculita contando todas esas cosas, que los niños son más visuales y también era más divertido.
En mi descargo ante lo cutrón y chusco, piensa que hicimos una peli de media hora, con una camarita doméstica que nos prestaron, y filmación, montaje y todo en un fin de semana.
Con el trocito que te pongo (es la parte en que mi hija cuenta las cosas que le gustan hacer)
verás que da un poco igual dónde se viva para ésto, da igual que sea Sevilla, Orense, Madrid o Cuenca (bueno que Cuenca no, que allí está el Peruétano y eso marca mucho).
Yo no tengo ni idea de esto, y no sé porqué al subirlo a YT, además el formato sale todo cortado y regulero.
http://youtu.be/6LTUCnNsLx0 -
En las mocedades de mi vida fuí a hacerme un reconocimiento médico de rutina.
Tras las exploraciones de rigor (auscultaciones, linterna en ojo-garganta y martillazo en la rodilla) me insta el doctor a quitarme los calzoncillos y a separar un poco las piernas.
Con una mano enguantada en látex me agarra los huevos y comienza a manosearmelos con fruición.
-Tose? Me pregunta.
-No, le contesto yo con seguridad y aplomo, ya que me encuentro perfectamente y no tengo tos.
-Tose? Vuelve a preguntarme.
-No, le contesto yo algo más intranquilo.
-Tose? Repite estrujandome el huevamen ya un poco bruscamente y mirandome a los ojos fijamente.
-No, le digo yo algo turbado, viendo que la exploración está cobrando tintes marcadamente pornográficos y que en cualquier momento éste me tumba en la camilla para hacerme un Ilsa La loba de las SS.
-¡Que tosas, coño!, me chilla el médico jarto ya de tener mis bolindres en sus manos y deseando acabar con el examen.
-¡Ois, perdón, Cof, Cof, Cof!
-Todo bien. Vístase.
Sí, Kristian, entiendo perfectamente la flexible ambiguedad de las sintaxis humanas. -
Durante varios años yo quise ser bombero, pero no por un antojo pasajero, ni porque tuviesen muchos días de descanso y fuera un chollo, ni porque algún allegado mío lo fuese, no.
Yo me sentía El Bombero con mayúsculas, era un convencimiento íntimo poderosísimo, yo era El Bombero de España.
Recién salido de otra movida para la cual estaba físicamente como un toro me planteé el prepararme las oposiciones a ver si sonaba la flauta.
Me hice con el temario, y durante un año estuve empollando por derecho. Ese año viví en Granada, y para irme a correr por el Sacromonte me grabé un par de casetes con los artículos de la Constitución para que así fuese entrando sola, reforzando engramas sin trabajo.
Lo malo es que el día que me grabé las musicasetes (le planté musiquita de fondo para que fueran como canciones) tenía yo un catarro de tres pares de cojones, y cuando me la oí, la grabación era así:
♪♫♫♫♪ -La Cottitucióm epallola. Arpículo pripero.♫ Eppalla se cotituye em um ettado social y demoprático de derecho. ♪♫. La soberamía maciomal reside em el pueblo eppamiol ♫.....
Así que iba yo corriendo por delante de esas cuevas del Sacromonte con los pelos como escarpias de angustia, se podían colgar llaves.
Al final me presenté un par de veces a las oposiciones, y pese a que saqué muy buenas notas pronto ví que era imposible entrar ahí, que era una mafia organizada en la que si no pasabas varios años como voluntario currando por la cara en algún parque, no había forma humana de acceder.
El pueblo español ha perdido un superbombero, se lo pierde.
http://youtu.be/2sSKXdoNouc -
Ignoro si la pregunta es en sentido metafórico y existencial, pero como yo soy más simple que un cubo de plástico me la tomo y la enfoco por el lado literal.
Hace 10 años, (los hará el día 28), falleció mi madre. El escenario de la ridícula siguiente escena es el tanatorio, en hora noctura. Los actores, mi madre muerta, mi hermano mayor, al que apenas conozco, mi hermana, una amiga de la familia, mi chica (embarazadísima, manda cojones que se muera tu madre y nazca tu primera hija con un mes de diferencia; dos acontecimientos tan jevis condensados en 30 días de tu vida) y yo.
El agobio y la tristeza normal en estos casos, y me da por comerme una naranja. La pelo con las manos, separo un gajo y me lo meto en la boca.
No sé como mastico, que el gajo hace así y se me queda incrustado en to la tráquea. Intento bajarlo tragando más fuerte, pero ni hostias. El gajo tiene ancla. Ando un poco por la sala, moviendo como las orejas a ver si eso baja, y nada. Estoy un poco sorprendido por lo que está pasando, y solo se me ocurre la pollada de salirme al pasillo sin decir nada a los demás. En el exterior de la sala ni el gato, y el gajo, en su sitio. Salto, me doblo, intento toser, nada de nada. Ya empiezo a ponerme colorado, pero estoy la mar de tranquilo. Pienso: "Como me quede aquí palmo seguro, y menudo plan y menudo número, con mi madre de cuerpo presente por un lado, mi chica preñá hasta los párpagos por otro y yo totalmente muerto asfixiado en el pasillo por un gajo de naranja".
La situación es tan ridícula que decido entrar de nuevo, y nadie se está coscando de nada. Yo estoy ya como un tomate, pero mantengo la calma. Me acerco a mi hermano, me pongo delante de él dandole mi espalda, y le acerco mi culo a su picha, agarrandole los brazos y haciendo que rodee mi cuerpo con ellos. Mi hermano flipa, no entiende nada y piensa que estoy como proponiendole un baile marciano o algo así, una cosa totalmente fuera de tono con el panorama que teníamos por delante. Para que se de cuenta de lo que me pasa, lo miro a la vez que presiono sus brazos sobre mi pecho. Al ver mi cara ya morada, me pega tres estrujones de esternón, y con el último, como en cámara lenta, hago PPUAAAAFJJJJJ, y sale el maldito gajo con sus putos muertos fuera de mi garganta y boca, trazando una graciosa parábola y estrellándose contra el cristal que nos separa del feretro de mi madre. Yo, un poco más pallá que pacá, pego un resoplido padentro que llena mis pulmones y al final ni me muero ni nada, pero de verdad que por poquito.
Después, para liberar tensiones, nos descojonabamos de la situación, pensando que vaya plan hubiera sido, qué despropósito más grande. -
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Yo me pongo una camiseta de Hierros Ferrera y me quedo más ancho que largo, cero hypster.
Lo más hype que he hecho creo que pudo ser un concierto de Wim Mertens. Éste acababa de publicar dos discos (uno como Soft Veredict y otro ya a su nombre, te hablo del año 86-87), y aunque con el tiempo se convirtió en un papazo insoportable, en ese momento la repercusión hype en los medios especializados fué importante.
Yo estaba en Cádiz de adolescente, y en Radio3 hicieron un concurso para regalar entradas para un especial de la Edad de Oro (creo recordar), un concierto que se grabaría en un estudio en Prado del Rey. Conseguí tres entradas, y para Madris que me fuí en autobús, aprovechando la excusa un poco también para ver a dos compis capitalinos, a los que me llevé al concierto.
A estos dos lo de Wim Mertens les sonaba a chino mandarín, claro.
A las once de la mañana nos presentamos en el estudio, y allí estábamos los invitados (casi toda la pesca con guardapolvos 3/4, modernuquis a mogollón) en un pasillo esperando que nos diesen la orden de entrar. Las once y media y nada. Las doce y nada.
En el pasillo, una máquina de refrescos con cerveza. Insert coin, una. Insert coin, otra. Y otra, y otra. Cuando a la una y pico nos hicieron pasar, teníamos todos un medio colocón matutino de alta dimensión.
Nos colocamos en primera fila, pues era con asientos. Varias cámaras de TVE preparadas, y al rato salen Wim al piano, viola, dos metales y dos gordis a los coros.
Empiezan con lo que pensábamos que era afinando, Ñññññiiiiiiiii, Ñññññiiijjjj, los gordis AAhhhh,LaraLaaaa...y con los primeros acordes de grillos empiezan nuestras vejigas a manifestar la incomodidad por las 7ó8 latas que nos habíamos apretado.
Estábamos los tres igual, y comentamos que al acabar la prueba de sonido/afinación saldríamos a mear. Tras un rato, nos dimos cuenta que ni afinación ni leche, era ya el concierto y la tortura había comenzado.
Mira, el tema ya duraba como veinte minutos, un desfase serio, y estábamos retorciéndonos en la silla. Delante, en un lateral, el Regidor. La siguiente escena es con mímica entre ambas partes, gesticulando a lo bestia, pero te la transfiero a palabras para que la sigas.
-Regidor!! Psssst. Regidor!! Que me meo, que voy a salir que no aguanto!!
-¡¡¡¡¡¡Ni paDios!!!!!!. No sales hasta que acabe el concierto!
-Que QUEéé??? ¡¡Q u e m e m e o!! ¡¡M e m e o v i v o!!
-¡¡¡Os CORTO el PESCUEZO!!! ¡Las C á m a r a s!!! No Se Sale!!!
-M-E M-E-O E-N-C-I-M-A- M-E-M-E-O-E-N-C-I-M-A....QUEMEMEO!!!!!
-NO!! NO!! NOOO!! NO SE LEVANTA NADIE!!!!!!!!!
-MEMEONOPUEDOMASMEMEO!!!!!!!!!!!!!!!! MEMEO!!!!! MEMEO!!!!
Por fortuna, ahí los gordis hicieron Do-Re-Mi-FAAAAAOOO, y de pronto se acabó el puto tema de una vez, cuando estaba a punto de salírsenos la vejiga por el oído y explotarnos la picha.
Tal como sonó el primer aplauso, unas VEINTE personas salimos corriendo como pudimos de allí, estábamos todos con las birras que nos moríamos vivos. Ni WC's ni ostia, todos a la calle buscando alivio a tal sufrimiento. Jamás en toda mi vida me había estado meando de esa forma, qué mal rato chiquillo. Y ya no nos atrevimos ni a entrar de nuevo, el regidor se tuvo que cagar en nuestros muertos seguro.
Yo creo que al final ni siquiera emitieron el concierto, yo desde luego no lo ví, qué Hypster.
http://youtu.be/T0u92-Nz1T0 -
Qué desasosiego, todo el pálpito de que me estoy encasillando más que Mister T.
Anecdota así muy llamativa no tengo, a mi hermana por ejemplo le pasó al nacer su hija que en mitad del parto escuchó a una enfermera gritando ¡¡Cesárea, Cesárea!!, con su consiguiente acojone al pensar que todo iba mal, vueltas de cordones en pescuezo o bebés siameses o cosas horrorosas y resulta que la hijalagranputa la matrona se llamaba Cesarea y la estaban llamando porque ya estaba a puntito de nacer la criatura.
Mi primer fué el que viví más intenso, supongo a que a todos nos pasará igual. Yo tuve un embarazo estupendo, casi sin síntomas, me sentía genial (y mi chica exactamente igual que yo), y hasta el día anterior hacíamos vida completamente normal.
Al ponerse con síntomas de parto, nos desplazamos a Cádiz al hospital, pues vivimos a 40 minutos de allí. Yo le decía en el coche ¿pero seguro que estás de parto, seguro seguro? porque esperaba algo como en las pelis, con grandes roturas de aguas en cascada, sudoraciones espectaculares, gritos y jadeos...y era todo relajadísimo, parecía que nos ibamos de picnais al campo.
El parto en sí fué total, disfruté como un enano. Todo iba como la seda, así que P ni necesitó epidurales ni nada raro, todo perfecto. Yo soy muy poco escrupuloso y un poco bastante puerco así que no paraba de asomarme al tema, alucinando al ver todo el panorama, una cosa tan bestia pero tan simple, natural y hardcore. ¡Qué barbaridad, cómo se dilata un toto, pero cómo podéis hacer eso, maricarmenes?!!
Un momento plenty fué cuando al fin R (una niña, no sabíamos lo que nos venía, pues en las ecos no se veía) salió ayudada por P, ya que iba tan bien la cosa que le dijeron si quería acabar de sacarsela ella misma, como una india arapahoe en la pradera, vamos. Tras cortarle el cordón (se lo debería haber cortado yo con los dientes para rematar faena, el Hombre llamado Caballo gaditano), se la pusieron sobre la tripa, y R empezó a intentar reptar hacia el pecho, nos dijo la matrona que es un acto reflejo de los bebés al nacer. Qué cosa, verdad?
Mira tú que mi madre había fallecido ni dos meses antes de nacer mi primera hija, cómo se pueden confabular las cosmogonías para que pierdas y ganes dos vidas tan apegadas e importantes para tí en un intervalo de 50 días. Cosas de una vez en la vida, que sigue abriendose paso...
http://youtu.be/1vxVyaYuGYE -
Hola, Calvo; ni sé quien eres (supongo que eres hombre nocturno) ni si esta historia a quedado ya finiquitada, pero si BorBloom te dice que vayas al Hot, tú te vas al Hot de cabeza.
Si además eres asiduo al cacharro, cosa que supongo, con que sigas los 3 o 4 consejillos que salen insistentemente por aquí, tienes garantizado el éxito.
Ve con pantalones tobilleros y un calcetín de cada color. El portero y los que anden por la entrada te recibirán entre murmullos de admiración, sabes que la primera impresión es crucial. Una vez dentro, no tengas prisa. Vete quedando con el percal, y a todo aquel que interactúe visualmente contigo le das un par de comprimidos granulados efervescentes de MDFNL (Modafinilo). Te va a salir por un riñón, pero vais a vivirlo todo como en la fregoneta de Origen cuando se cae al agua, todo perfecto y cristalino.
Calvo, no se te ocurra lanzarte a la pista hasta que suene el remix Italo-Disco de "Payaso de Mierda" de Zaynab. Ese es el momento de darlo todo, no antes. Recuerda que las canciones que mejor bailas son las que no conoces.
Si de pronto aparece un gato por allí, síguelo sin dilación. Te llevará directo al cuarto oscuro del SinDios.
Al poco de entrar muy posiblemente te encontrás sin saber muy bien cómo con dos pichas en la boca y una tercera dandote pollazos en el ojo a punto de vaciarte la cuenca, pero tú, con una dignidad pasmosa, cada vez que puedas cojer un poco de aire, dí "Volteador" y "Epifanico" aunque la gente realmente escuche "Bolqueadoggg" y "Eppippamico"; sabrán que eres portador y anunciante de Lo Nuevo.
Una vez tengas la sensación del deber cumplido, ya con las luces del alba , es el momento de retirarte a disfrutar de un merecido descanso. Pero ojo, si al salir del local aciertas a ver a una travesti que responde al nombre de Toñi Ponzoña con una peluca despeinada por toda vestimenta, corre Calvo, corre sin mirar atrás. -
Esto hay que hacerlo bien, lo más importante para que sean creíbles estas historias es crear el clima adecuado; pinchamos aquí http://goo.gl/chhKl para ponerle banda sonora a esta devastadora experiencia para(a)normales.
Deben ser como las 6.30 horas de una fría y clara mañana de otoño. Yo tengo diecisiete años y vuelvo a casa de mis padres seriamente perjudicado, pues vengo de una larga noche de farrahfawcett y me he bebido media bodega Rives.
Está amaneciendo, y lo que hago siempre al llegar a mi habitación es abrir la ventana de par en par antes de acostarme y mirar un rato largo las vistas, que son magníficas. La bahía con el Faro de las Puercas enmedio, un espigón a un lado, y al otro, esta muralla http://goo.gl/8uBdK ,solo que mi ángulo de visión es más alejado y alto, pues vivo en un 4º piso. Esta sería la vista trasera de la misma, para situarnos mejor http://goo.gl/9mJ4q.
Después de un rato mirando los barquitos que navegan con el alba, medio bizco aún del colocón que llevo, reparo que en la muralla hay algo que se mueve. Me fijo más detenidamente, y noto que algo MUY RARO está pasando. Lo que allí hay, se desplaza con un movimiento continuo, uniforme, sin parar, y lo hace siempre desde el hueco de una almena hasta el siguiente, girando a continuación sobre su cuerpo y volviendo sobre sus pasos hasta el punto inicial, una y otra vez, una y otra vez.
Me detengo en el movimiento. Cada paso que da es como si flexionara primero la rodilla y luego se elevara sobre la punta del pie, creando un efecto de caballito de feria. Y el giro al llegar a la almena no es un giro seco, va como anticipandolo desde un poco antes de llegar con un bamboleo de la GRAN GRAN CABEZA que tiene. Una cabeza así http://goo.gl/8uJRc
Igual todavía entra todo dentro de lo normal, podría ser un menda medio autista con un molondro descomunal, que está rallado perdido y con un cuelgue supino al alba.
Pero si vemos esta toma desde dentro de la muralla http://goo.gl/PIZTn ,apreciamos a la altura que quedaría un terrícola de tamaño medio.
Mi bicho sobresalía de la muralla desde la cintura mas o menos. Como poco, 3 metros largos de bicho.
Y venga paralante, y venga paratrás, una vez, otra, otra, una cosa loca.
No puedo decir el tiempo exacto, pero fácil estuvo 20 minutos dale que te pego, y yo comiendome el tarro, ¿voy para allí, despierto a todo el mundo? ¿qué hago?.
De repente, el aliens se me para en seco y clava la mirada en mi dirección. Se queda un rato estático, y de golpe, desaparece hacia abajo como guiñol que hace mutis.
Sigo con la vista fija allí durante otros diez minutos, esperando acontecimientos, pero nada más pasa. Ni siquiera aparece la nave que ansío que aparezca, no hay más. Adiós bicho.
Me acuesto, y me quedo dormido de tirón. Cuando me despierto ya bien entrada la mañana, con la boca como una ampargata del resacón, en lo primero que pienso es en mi alien, y en que qué droja me habrían dado con la bebida para haber tenido una alucinación semejante, hay que ver que cuelgue.
Al poco, supe que todo había sido cierto.
Yo no fuí abducido (me hubiese encantado formar parte del selecto Club de Abducidos que preside nuestra admirada Betty Missiego) pero cuando Alien me miró me debió mandar un rayo intergaláctico o algo así que provocó lo siguiente;
Cuando salí a la calle ese día, al darme el sol en la cara, sentí unas ganas tremendas de estornudar. No conseguí hacerlo hasta que, por inercia, sin saber como, me sorprendí a mí mismo haciendo un giro completo sobre el eje de mi cuerpo, sin dejar de mirar el sol en ningún momento. Así es como conseguí provocar el estornudo, emulando el movimiento del bicho, y juro por mi madre que así es como únicamente consigo estornudar.
Me quedé alucinado, y desde entonces, y hasta hoy, arrastro esa Secuela Fisiopatológica Alienígena, fruto de aquella fía mañana de otoño.
http://youtu.be/uaJWuA3sjws
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