Thoinot

Te defines como alguien de izquierda pero al mismo tiempo criticas continuamente a partidos y personas de izquierda como Izquierda Unida, Equo o el 15M. ¿Esto no es una contradicción?

  • Mauricio-José Schwarz

    No es una contradicción. El problema es que "izquierda" es un término terriblemente vago, que al paso del tiempo se vuelve más difuso y al que quiere adscribirse gente con las más variadas ideas, desde los contraculturalistas más bobos hasta los ecoirracionales, los autoritarios, los dogmáticos y los populistas con más ambición que ideas, los cabreados con todo y un montón de personas más que no saben exactamente de qué va la cosa pero suena mejor que ser facha.

    Sin pelearme demasiado por las definiciones, porque las discusiones semánticas me aburren, critico, y creo que debe criticarse, a cualquiera que se llame o se diga de izquierda si actúa de modo contrario a la inteligencia y el conocimiento, a la justicia, a la libertad, a la dignidad humana, a la democracia y al respeto a los derechos individuales.

    La vena anticientífica de IU y Equo, su falta de transparencia (sobre lo que cobran los jefes de Equo, por ejemplo) y su cerrazón a dialogar con los ciudadanos comunes, su invención de la realidad para darse cera (la América Latina de las dictaduras de 1980 que se sacó de la manga Llamazares y los elefantes africanos en peligro de extinción fantaseados por López de Uralde son dos ejemplos recientes) opinaré en contra. Si IU favorece al PP en 40 municipios de Extremadura, si el caudillo de Equo censura opiniones incómodas en su blog, no es posible ser su cómplice. Y, para mí, menos lo es si uno es de izquierda.

    No los critico por "ser de izquierda", sino por actuar de modo incorrecto, inmoral, injusto, represor, dogmático, violento, engañoso, irracional y contrario a los intereses, derechos y libertades por los que se supone que lucha la izquierda. Es asunto de principios. No soy cómplice de miserables por más que digan que juegan en mi equipo, ni porque sean de mi pueblo, mi familia o cosa similar.

    Ahora, si el 15M o DRY o No les votes son, en su esencia, movimientos de izquierda, yo soy Gandalf. El 15M fue un movimiento amorfo, coincidente en el "nomegusta" y el "noquiero" y el facilismo irreflexivo, pero como colectivo nunca supo qué sí le gustaba, qué sí quería, qué sociedad proponía para sustituir la que tanto rechazaba y muchísimo menos cómo realizar la sustitución. No tenía ideología, metas ni mucho menos estrategias y programas para alcanzar dichas metas. Fue un "yoquieródromo", donde todos llegaban con su cartita a los Reyes Magos y se confiaban a formas especialmente tóxicas de la democracia (como el asambleísmo y las votaciones por unanimidad, paraíso del manipulador y el líder bien entrenado) y al final se fueron con las manos vacías. Pedían democracia real sin saber ni siquiera cómo funcionaba la democracia que no les gustaba ni cómo funcionaría la que querían. Era, pues, un berrinche pequeñoburgués guay bien publicitado, tanto que sus portavoces y los creadores de sus membretes y logotipos y lemas detonantes son de derecha, algunos ultraliberales, uno que otro del PP y simpatizantes del Tea Party, empresarios orgullosos y multipremiados por otros empresarios, gente que presume de poder perder millones sin despeinarse y así. Creo que los diminutos grupos de activismo por reivindicaciones puntuales que se derivaron de él podían haber surgido sin pagar el enorme precio que ha representado la desilusión y desmovilización política de millones que han recibido amargura a cambio de su emocionada ingenuidad.

    Estoy harto, por lo que he visto en distintos momentos y lugares, de mamarrachos que creen que definirse "de izquierda" basta para legitimar cualquier imbecilidad contraria a los más elementales derechos y libertades, sea aplaudir dictaduras brutales o dictablandas de opereta con caudillo de cartón, imponer esquemas morales monjiles, reprimir al que piensa distinto, desarrollar la corrupción y el arribismo, para el antiintelectualismo, la anticiencia yla irracionalidad, para la violencia o para justificar la falta de reflexión profunda sobre una realidad compleja, confundiendo los lemas de pancarta con "ideas" para resolver problemas de las mayorías (definidas como los muchos grupos distintos, a veces contradictorios y de intereses claramente divergentes, que coinciden como mayoría en ciertos puntos en común, como la desprotección, la inseguridad en cuanto a ingresos o la falta de oportunidades). Se pueden llamar "de izquierda" pero no me convencen. También podía llamárselo Rupert Murdoch si le diera la gana, pero no cuela.

    No acepto como izquierda a cualquiera sólo por anunciarse como rebelde u opinar distinto, al represor que so pretexto de luchar contra la represión oficial establece su propia policía política y del pensamiento y su represión. No acepto que la ideología sea coartada para violentar los derechos de otros (robarles, destruir sus bienes, torturarlos o matarlos). No acepto la contracultura de brochazo y moda cambiante, ni al antisistemismo descerebrado, ni veo cómo sean parte del mismo movimiento de pensamiento que incluyó a Rosa Luxemburgo o a Bertrand Russell.

    Por supuesto creo que la izquierda debe ser crítica con lo que uno pueda considerar "realmente de izquierda" y contra los que uno pueda considerar advenedizos que no son de izquierda aunque se lo llamen. Si no es cuestionadora, libertaria, persistente o, como diría alguno cuando va perdiendo un debate, "cansina", si limita el pensamiento original para meter todo con calzador en ideas de hace 150, 100 o 20 años, si renuncia al pensamiento crítico y a los principios, se podrá llamar "izquierda" si gusta, pero para mí es tan enemiga de la libertad, la justicia y las mayorías como la derecha.