-
-
Pues así, a bote porno, no sabría qué decirte, porque no estoy muy puesta en el tema y lo poco que he visto no merece menciones.
-
¿Físicamente? Es usted Kate Winslet, es inevitable.
-
Creo que saldré a tomar algo y lo que surja.
-
No me acuerdo. Memoria selectiva, memoria selectiva...
-
Con esa cara de mongolo que tienes puesta en el avatar no sé si me dan ganas de quererte y apradrinarte en navidad o de darte un capón. Venga va, que sí, que te quiero... pero que te apadrine otro.
-
Soy más de café, aunque a veces tomo té.
-
¿Qué intentas, buscarme un sustituto?
-
¿Porque en ese caso estaría fuera de contexto? No sé... yo no hago esas cosas, así que no sabría qué responderte.
-
Ahora mismo no me viene nada a la cabeza de mezclas, pero odio el patxaran.
-
Creo que no se puede elegir una opción e ir a muerte con ella. Todo depende de la situación, el momento... vamos, todo depende de todo.
-
Disculpe, caballero, pero ¿de qué habla?
-
Los dos, Dios es yo y yo soy Dios.
-
Ganaría Charrajevo, claro. Charrajevo también sería un cerro estratégico a conquistar por su belleza, su gastronomía... aunque hay gente que viene y ni come ni duerme, ¿eh? Generación ni-ni creo que los llaman.
-
En mi primera cita me pongo tierna contando aquello de que, por parte de padre, mi abuela es mi abuela a la par que mi tía. Si con eso no llega, saco un soplete.
Ay, no sabría que decirte, las sopas de números no son mi fuerte.
Mis senos y mi culo.
Lo del fregadero ya es un tema demasiado peliagudo. -
Nos depara decrecimiento. Una cita con un pesado depara plantón. No sé describir estados de ánimo, sólo sé describir mis tetas y es imposible que las describa sin lagrimeos, porque siempre que pienso en ellas me emociono.
-


