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asked by adriaNaxos
La pregunta describe mi interés filosófico de los últimos 17 años y por eso he querido rescatarla de twitter, ya que sí la tenía presente. http://bit.ly/spbURc Pues la verdad es que sí es posible formular y desdoblar dichos términos, pero hay que estar un poco loco para hacerlo con seriedad, y bueno, jaja en ello he estado precisamente trabajando estos meses -tratando de condensar mucho de lo que han sido mis añejas inquietudes filosóficas- y experimentando una serie de flows para recorrer este planteamiento de nuevo. Supongo que me lo sabes que esta no es cosa nueva para mí, y justamente ahora estoy inmerso en el asunto de nuevo y con nuevos bríos ;-)
Sí, pues, una esquizosofía es posible. Pero el 'formulamiento' es todo un asunto epistemológico, ya que en su sentido convencional, no hay filosofía capaz de contener el acontecimiento que implica una desterritorialización absoluta: la filosofía, al querer comprender a la vida, sólo podría dejarse irrumpir por ella y por su inmanencia (en términos epistémicos, por su 'paradigma' o mejor dicho: por su 'plan'.) El esquizoanálisis es clave a este respecto, sin duda, pero no es posible abordar este acontecimiento absoluto y desterritorializante sin tampoco tener una idea de lo que su experiencia significa en carne propia. Y esto lo digo con mucha seriedad, ya que fundamentaría un tipo de nihilismo bastante 'activo' a la experimentación, una experimentación que tendería a producir su propio acontecimiento en la experiencia.
Y bueno, una desterritorialización absoluta es siempre una desestratificación salvaje, no hay que olvidarlo: así hay que verla empíricamente antes que conceptualmente: la desterritorialización absoluta es un break psicótico antes que nada: insisto, una desestratificación salvaje que es sólo un tipo particular de muerte, ya que el evento de la muerte de Dios, que también es de la muerte del hombre y de su ego, de su yo sagrado etc puede lograrse -efectuarse- sin necesariamente implicar una irrupción absoluta en el plano. La desestratificación absoluta es el acontecimiento de la muerte por fulminación catatónica, ni más ni menos, donde la experiencia de la vida no puede ser más especifica que eso.
Algunos dirán que esto es un asunto muy deleuziano. Y sí. Pero hay que ver que es más bien 'apenas' deleuziano, porque cuando se entiende la filosofía deleuziana desde la fundamentación del acontecimiento, uno descubre que la estafeta del ser deleuziano está muy en alto: hay que morirse primero para ser verdaderamente deleuziano y dado su suicidio, esto es literal: va tanto para 'la muerte' de las relaciones intensivas como para 'la muerte' de las relaciones extensivas. Se dirá que siempre habrá un Deleuze que nadie puede alcanzar, un deleuze devenido su propia línea de fuga.
O.O -
asked by Spatiumphy
Gracias por la pregunta :-) En realidad lo que no me gusta es mezclar de chile, de mole y de manteca en mis afinidades filosóficas. La cosa con Derrida tiene su historia, no empezamos nada bien y nunca mejoró nuestra relación. El primer librito que leí de él fue La Voz y el Fenómeno, y a pesar de que tenía cierta intriga por Husserl y la fenomenología, ese libro me resultó muy lento y aburrido. Por ese entonces, será hace más de 15 años, ya tenía claro quién era Foucault y Deleuze y me resultaban mucho más atractivos. Diré que con Derrida el peso de esos dos fue excluyéndole posibilidades por inercia propia: mientras más leía a Gilles y a Michel más respuestas encontraba y menos me interesaba Jaques, quien presuntamente era tan heavy-weight como ellos. La cosa quedó dicha definitivamente cuando me adentré en el debate entre Foucault y Derrida sobre Historia de la Locura: el fallo de Jaques y su crítica a la exaltación que Foucault hace a la experiencia nietzscheana me resultaron decepcionantes, mientras que el atino de Michel en su replica es de una grandeza arrobadora. Aunque mucho más orientado en relación a Foucault, el desprecio que le tengo a Derrida también viene en relación a Deleuze y particularmente respecto al artículo ese que escribió después de que él suicidara. En fin, de ello he escrito también acá por ejemplo: http://is.gd/iBs7CM . Es cierto que me resbala, sin embargo he de admitir que hay ciertas puntas que puedo compartir con él, como Nietzsche, como Artaud, y que pueden entablar cierta reconciliación, si acaso. El problema con Derrida es que su escritura está dirigida a hacer salvaguarda del texto, de su inscripción o marca, lo cual es risible de cara a la discursividad foucaultiana, o a la inmanencia deleuziana. Esta razón institucional no la comparto, y en lo personal me parece que Derrida fue un mistagogo en ese sentido (nada como Deleuze, que lo dijo todo siempre sin quedarse nada, ni como Foucault, quien siempre abría líneas de pensamiento). Según lo estimo, la escritura de Derrida no ofrece al lector los elementos para desgranar por si mismo al pensamiento, todo lo contrario: ofrece los elementos para nunca salir del texto y nunca alcanzarlo por experiencia propia. Sigo pensando que para Derrida el pensamiento y la escritura son cosa institucional y nunca una conquista del cuerpo. Pero quizá esto sea una impresión ya más o menos obsoleta del viejo Derrida O.O
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Pfff. Hace mucho que no presto ninguna atención a esa corriente. La principal crítica a las OOO es que se erigen a partir de un vicio de escuela, un vicio escolástico, donde el ‘filósofo’ se inventa, contempla y saca conclusiones de su objeto desde el laboratorio: conclusiones cuya verificación es autovalidante, aún si son comprobadas por los colegas, ya que ellos comparten la misma visión que él. Sucede que esta orientación filosófica hacia los objetos es una especie de espejismo que cumple el sueño de todo nerd de tener el control sobre un objeto filosófico a partir del cual pueda decir todo lo que le venga en gana, incluyendo cualquier fairy neurótica, o cualquier rush paranoico. La OOO no sería nada sin Heidegger y sin Latour: del uno toma a la existencia como límite condicional que institucionaliza toda validación, dotándola de ‘ser’ y haciéndola un artificio de escuela, y del otro toma la impostura contra las determinaciones sociológicas adscritas al campo de la producción filosófica, una impostura que desacredita cualquier ejercicio de objetivación radical en la práctica filosófica.
La OOO es fad de unos cuantos, pero mucho se ha dado como fenómeno blogeruil. Yo mismo quise escribir una crítica reflexiva cuando la corriente apenas estaba naciendo, pero el esfuerzo quedó incompleto y bastante desalentado http://is.gd/IAPiyn . En el viejo blog de kvond también aparece algo de mi crítica al respecto, particularmente sobre la confronta Latour Vs Bourdieu http://is.gd/dbZRuF . En fin, tengo muchos links qué compartir pero el tema es realmente enfadoso, además de que es realmente una pérdida de tiempo: hay una trampa implícita en las OOOs, ya que si bien uno no tarda mucho en ver de qué se trata todo el asunto, sí que tarda mucho en creer que tanta textualización contenga tan poca cosa: uno simplemente tarda en darse cuenta de cuán posible es hacer del cinismo de oficio una grandilocuencia ontológica: uno entra temporalmente en una especie de negación por orgullo propio, para no entender como factible el hecho de que esta orientación sea tan genuinamente prejuiciosa, discriminativa, sacada de todo contexto político y social: una textualización que entrampa al inocente y lo hace parte de una tendencia fascista-neoliberal, una nerdización filosófica ‘de grupo’. -
asked by BrunoDeBoer
Hola :-) gracias por la pregunta.
En realidad es que entré en una relación viciosa con el internet en general, y por ende con la escritura y los comentarios en los blogs. Primero fue Filum, después abrí inmanencia.blogspot y enseguida Nwp, un blog donde empecé a colgar todos los comentarios que hacía en otros blogs y que son muchísimos muy extensos y clavados: lo mejor de mí en la red está en ese blog, y aunque he seguido comentando y por ahí publicando, es cierto que se me han pasado colgar algunos cuántos, sobretodo los hechos en FB (pero la mayoría ahí están). Todo iba bien con la escritura en inmanencia y con los comentarios, pero después me fui desanimando porque sentía que la retroacción en la blogósfera filosófica hispanoparlante era cada vez más pobre comparada con la interacción de la blogósfera filosófica en inglés. También empezaba a ser cansado ser retroactivo, ya que la moneda de cambio siempre era entendida como una presunción al ego, o al autobombo, o al acarreo de lectores a tus rumbos. Sin embargo, pese a esta implicación yoica en el formato, muchas de mis respuestas a comentarios hechos respecto a mis posts eran más largas incluso que el post en sí.
En fin, si uno se descuida, la bloggeada llega rápido a un punto de no return. Ese punto llegó en mi caso y de ahí para acá mucho de lo que he publicado en inmanencia ha sido según un sistema entrópico-disipativo: imágenes, resposts, copy-pastes y demás, sólo para no dejar de publicar y que el blog no muera. Al tiempo de esto, también hay que decirlo, descubrí Second Life y luego Twitter, que fueron experiencias increíbles que me han dejado mucho y que jamás voy a olvidar (sobre SL incluso escribí una ponencia para un coloquio en esos años). En fin, también por ello bajó mucho mi drive escritural en el blog (aunque no en mi trabajo de tesis, que también empecé a retomar con mucho enredo).
No me arrepiento de haber dispersado la escritura en comentarios, tweets, e interacciones online, aunque sí lamento haber perdido un poco la paciencia para escribir como antes, con más soltura, desenfado y tranquilidad. Había pensado volver al blog, y sí, varias veces he vuelto y nomás me ha dado tiempo de reajustar y reajustar su diseño, como el miope que no ve precisamente porque está muy ocupado limpiando sus gafas. La escritura siempre es cuestión de retroacción y nunca una cuestión de escribir por escribir y satisfacerse al estar escribiendo. Sin duda hay un desencanto: pero eso sí, lo que nunca voy a perder jamás es mi voz escritural, esa está forjada al temple, como una espada, como una enfermedad más o menos crítica. -
asked by rainymoments
Gracias por la pregunta. Si fuera un chico snob y no tuviera buena idea sobre la obra de Deleuze, te diría lo difícil que es la pregunta y lo injusta que parecería cualquier respuesta, pero nada de eso: la estafeta deleuziana está muy en alto y dentro de la propia filosofía de Deleuze, a pesar de qué él fue consistente siempre, hay umbrales de intensidad y diferenciales que hay que matizar siempre. No es una cuestión de gusto personal o de placer textual, sino del acontecimiento de haber leído un libro con el pecho abierto y entregado.
El libro más importante en mi vida que he leído de Deleuze ha sido Spinoza y el problema de la expresión, ya que me abrió al entendimiento del pensamiento de Spinoza y me hizo llegar a él por el camino del amor y de la comprensión abierta y alegre. Al mismo tiempo, y como de rebote, porque al leer a Spinoza con tal poderoso antecedente (el libro de Deleuze no sólo es su tesis doctoral, sino también donde más aplica toda su seriedad y rigor académico) y en el momento más obscuro de mi existencia, yo pude salvar mi vida O.O
Por otra parte, mi libro preferido de Deleuze es otro: Diferencia y Repetición, pero acá comento toda clase de brincolinas injusticias, claro está, dado que la pregunta obligaba a darte una respuesta snob ;-) -
Hace años tuve la oportunidad de leer sus obras completas cronológicamente y fue una experiencia verdaderamente dosificante. Al haber hecho esa lectura intensiva puedo decir que tengo la experiencia de haberlo leído 'por orden' y la verdad es que me siento profundamente orgulloso de presumirlo. Es pues esto lo que recomendaría a aquel que pudiera darse el tiempo y la paciencia afectiva para hacerlo. Pero ciertamente hay una lectura que me gusta recomendar para acceder a toda la fuerza del pensamiento de Nietzsche y a todo lo que su filosofía proyectaría desde su juventud. Se trata de 'Homero y la filología clásica' http://is.gd/jGPBb un texto filológico de la primera conferencia que Nietzsche dictó a la edad de 25 años: una joya prospectiva del devenir nietzscheano.
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asked by Tormentas
Mi formación profesional es de comunicólogo-investigador, lo cual quiere decir que supuestamente sé hacer investigación social, análisis discursivos, semióticos, de medios etc. pero me interesé más por la socioanalítica bourdieuana, y después por la esquizoanalítica. Mi aprecio por la filosofía es de antes, dado que siempre fui muy inquieto respecto a la existencia y a la idiotez humana, sin embargo no niego que mi forma de ser como filósofo autodidacta se reforzó bastante a propósito de muchos autores que se iban cruzando con mi formación profesional y académica. De Nietzsche y Foucault me siento orgulloso porque ya había leído de ellos antes de la universidad, sobre todo con el primero, a quien leí muy temprano y desde chico me hizo cambiar mi forma del ver el mundo, aunque no le doy todo el crédito de mi locura ;-P
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asked by Tormentas
Igual el texto puede ser aburrido pero a mí me interesaría conocer al menos lo que se pudiera encontrar de él en Spinoza, a modo de hacer una triangulación que si acaso pasaría por Bruno y así. En general me interesa seguir el camino ya trazado por la tradición discursiva de la cual me he aliementado y creo que por ahí se puede lanzar una flecha Deleuze Nietzsche Spinoza Bruno hasta Llull. De Bruno no sé nada aún, y de Lull hay temas que apenas le conozco vagamente, pero me llama la atención sus axiomáticas circulares donde aparecen santos y demonios, y cosas así..
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pues sólo conozco algo de Raymond Lull y no sé si se le considere un 'filósofo medieval'.
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Gracias por la pregunta. Pues la cosa es que tengo que terminar mi investigación de tesis de posgrado, la cual me ha dado problemas desde el inicio y he abandonado y rescatado varias veces en un periodo de más de 8 años. Mi trabajo refiere al funcionamiento simbólico de los grupos de autoayuda AA y en él trato de describir los elementos significativos que hacen eficaz la situación que caracteriza cada reunión de grupo. Admito que siempre quise llevar el tema en términos esquizoanalíticos y demás, pero las condiciones de observación empírica no eran muy favorables para alcanzar los términos de su agenciamiento colectivo de enunciación (el enunciado alcoholico). Además, deshaciéndome de una serie de prenociones y vanidades, me dí cuenta de que era primordial explicar cómo funcionan dichos grupos desde el punto de vista de la estructura o categoría del alcoholismo como enfermedad.
Así pues, en el 1er capítulo de mi trabajo refiero al desarrollo de la concepción del alcoholismo como enfermedad y planteo que ese desarrollo ha implicado una mirada objetivista por parte de la disciplinas médica y psiquiátrica con respecto al problema, misma que ha sido primordial para construir lo que hoy en día se representa en el alcoholismo, y más, desde la creación de los grupos AA, quienes no dejaron de retomar la idea de enfermedad como un elemento primordial de su funcionamiento (a modo de reproducir sus propias condiciones de enunciación y en función de adoptar ese objetivismo en relación a sus propios cometidos). En el 2ndo capítulo abordo los aspectos teóricos referidos al problema del objetivismo: ahí trato de dar cuenta en qué sentido el funcionamiento de los grupos AA sólo puede ser explicado si se parte de la idea de que el alcoholismo no es una enfermedad como los médicos y psiquiátras aseguran ni tampoco como los mismos AA lo afirman (y es precisamente porque no lo es, que la situación de una reunión AA funciona y es eficaz). También en ese apartado esbozo una explicación estructural (a partir de la idea de un habitus desfasado y acondicionado) de cómo y bajo qué condicionamientos una persona llega por primera vez a un grupo AA. En el 3er capítulo doy cuenta de la metodología, y de las consideraciones referidas al tratamiento del material y la observación empírica de campo, además de que explico el procedimiento que va a implicar el análisis. Finalmente, en el 4rto capítulo hago el análisis concreto de los aspectos narrativos referidos a los relatos compartidos por los ponentes, identificando una serie de operaciones sintácticas que les permiten efectuar distanciamientos y márgenes respecto a la representación que tienen de sí mismos, de la sociedad y del alcoholismo.
En fin, así la cosa a grandes rasgos. La verdad es que no siento que me esté yendo del todo bien, ya que continuamente entro en bloqueos escriturales, sin mencionar que re-tomar y re-trabajar tantas y tantas veces lo mismo es también caer en los mismos fastidiosos laberintos y errores, lo que resulta por supuesto desgastante. Pero espero terminar bien todo esto para Noviembre, como debe de ser, a modo de estar tranquilo con mi vida y dejar clara una línea de investigación propia que me permita continuar mis estudios e intereses, pero ahora sí en términos esquizoanalíticos. -
Estudié mi licenciatura y también mi posgrado en la UAM-X y me siento un orgulloso uamero xochimilca. Habría que decir lo especial que es la uam-x como institución, con un sistema modular por fortuna muy diferente al de UNAM y con toda la idea de privilegiar a la investigación académica y la formación de investigadores. Así pues, a pesar de que soy un autodidacta muy bien formado, el perfil de la uam-x siempre sentó en mis zapatos y por ello aún estoy ligado académicamente a ella, si bien no tanto como docente, sí en lo que refiere a las líneas de investigación en las que he estado trabajando y que he trazado como parte de mi plan de vida profesional. Si bien mucho de esto aún está en estado larvario, en realidad lo considero parte de mi formación 'dura' como investigador, la cual espero me rinda cada vez más frutos.
Pero la pregunta por la charola es interesante: ciertamente, parecería que siempre hay institución que nos conforma y desde la cual uno habla, o mejor dicho, desde la cual las palabras que uno dice cobran un poco más de sentido sobre todo para los demás: algo así como una especie de demiurgo exteriorizado del saber que por un momento presumimos pero que en realidad nos es conferido, que habla de nosotros pero que ha de presentarse oficializado en su propio brillo, sobre todo cuando lo invocamos como un hecho a título del cual afirmamos cosas o las negamos, y que nos enviste de atributos en su nombre, incluso pese a nosotros mismos, incluso aunque no los tengamos en realidad, e incluso si sólo llegamos a ser los títeres boca-caídos que hablan-lo-que-dicen desde una cáscara vacía. -
asked by fanderz
He de admitir que estos días me he entregado de lleno al seguimiento del mundial, pero igual no ha sido tan así de adrenalínica como dices: por un lado, la realidad es que no he tenido a la mano con quién compartir mis percepciones, reacciones y opiniones al respecto, de no ser por mis gatos y Twitter; por otro lado, sí es verdad que tengo ciertas ilusiones de ver bien fútbol y de ver avanzar a la selección mexicana, la cual como dije, me parece que está muy bien en estos momentos, quizá sea la mejor selección que hemos tenido y que tendremos de acá a 10 años, quizá. El fútbol- juego va de la mano del fútbol-competencia, de lo contrario no tendría chiste: he disfrutado muchísimo los partidos donde los equipos menos competentes le han dado lo suyo a los más competentes: en este mundial se ha dado mucho de esto. Espero sea el caso de México contra Argentina, pero igual con que den el mejor juego y que los pongan en jaque está bien para mí: se sabe que Argentina es un candidato, y más con el loquito de Maradona, quien me parece que es la anomalía futbolera de todos los tiempos: aún sin dirigir a nadie, sus investimentos libinidales con el balón y dentro del estadio son los de un mago, y pueden romper todo tipo de esquema. A mi siempre me ha quedado claro que Maradona ha sido más esquizo del futbol moderno.
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asked by Tormentas
Se trata de un sobrevuelo, no tanto de que se queden los autores volando o que su filosofía no esté aterrizada. Me refiero no tanto a los textos, aunque igualmente se puede dar el caso de que una obra sea producto del sobrevuelo en la aproxiamación y apropiación que algún filósofo hace de los autores que utiliza y en los que se basa. Más bien el sobrevuelo se trata del modo en el cual ese filósofo los trabaja según una visión escolástica la cual le permite dar por descontadas una serie de cosas y reproducir una serie de vicios en el ejercicio de su práctica y de acuerdo a cierto campo discursivo. El sobrevuelo es un problema de sentido práctico y se reconoce sobre todo por la posición que adopta ese filósofo respecto al problema, es decir, una posición que está por fuera del problema y que establece una serie de márgenes que le sirven de marco de referencia para decir apenas lo que su disciplina le permite decir al respecto. El sobrevuelo le da un efecto objetivista a su interpretación, ya que excluye los aspectos subjetivos, tendencias y deficiencias relativos a su posición (aspectos que influyen y determinan su interpretación) y porque esa visión escolástica no considera que dichos aspectos deban ser incluidos ni tomarse en cuenta, o que sean relevantes a su disciplina o al campo que ese filósofo comparte con sus colegas y donde se pone en juego y hace circular su discurso como autor o académico. Si checas, esto que te digo define a los pragmatistas y si, también a los positivisas con tendencia objetivista.
Si lo recuerdas, mi argumento era que no se podía hacer filosofía sin ponérsela de sombrero, esto es, sin implicarse a sí mismo en los aspectos que la filosofía tiene en la vida personal del filósofo en tanto filósofo. Al considerar que el 'objeto' de la filosofía es la vida, y siendo que esto por supuesto incluye la vida del filósofo, éste se termina descubriendo como sujeto de la filosofía. De tal modo, para aproximarse a aquello que estudio o por lo cual filosófa, el filósofo tiene que efectuar una serie de rupturas respecto a su posición y postura y no tanto acomodarse o trasfaldearse en ellas para hablar cómodamente por fuera de las relaciones que lo vinculan con su interés y que lo mueven y orientan respecto a ese respecto. Bourdieu refiere a 'radicalizar la duda radical', es decir, la implicación de una doble ruptura que le permite al filósofo dar cuenta de esas relaciones sin que dichas relaciones funcionen como un punto ciego en su práctica. Si nos ponemos exigentes, desde esta perspectiva sociológica de la práctica filosófica, la filosofía analítica se funda en este sobrevuelo, y de su efecto objetivista se despliega todo un laboratorio formalizante y logicizante. Este pragmatismo de oficio termina por pormover a la filosofía como aquello cuyo 'objeto' no es la vida sino la academia en sí, la institución escolástica. Las ecuaciones y silogismos terminan por ser el resultado de cómo la filosofía ha quedado desvinculada de la vida, es decir, al final de cuentas, queda despolitizada en relación con su función social etc etc. Como ves, estos son criterios que salen de lo meramente exegético o heurístico referidos al texto y que incluyen los aspectos discursivos de la propia producción filosófica. -
asked by ixcolai
No me refiero a distraerme por un momento de alguien más ni tampoco como otras personas de buscar 'entretenerme' para alimnetar una dispersión pasajera, nada de eso. Más bien me sentí dis-traído de haber querido a-traer la atención cuando más bien tenía que re-traerme hacia mi trabajo. Igual es una lección para mí, ya q por vanidad no quise creer q se fuera a retro-traer cierta indiferencia (y la indiferencia me da un poco ñañara). Igual también soy un ser lleno de afectos por doquier que no puedo esconder burguésmente debajo de la alfombra (y eso me llena mucho-mucho). Por eso estoy seguro de que no fallé ni me arrepiento de haber sido expresivo y de haber apostado por intentarlo :-)
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asked by fanderz
Lo he leído poco, a decir verdad, tan sólo un par de textos sobre el simulacro, los cuales se sabe que son de gran calidad. Pero no me atrevería a decir que sea él sólo fuegos artificiales, aunque su obra tampoco parece ser tan sustancial como la de Deleuze o la de Foucault, según lo estimo. Y bueno, tiene un texto dedicado a Foucault ("Olvidar a Foucault") en el cual se apresura y desatina en su crítica. Y ello no ayudó a intrigarme por su trabajo. Como sea, es un autor admirable y prolífico, según se le hace referencia: su enfoque sobre el simulacro es importante y predestinó muchos análisis. En lo personal ha quedado en el sesgo dado que no me gusta mezclar en mis afanes demasiado chile, mole y manteca. Pero diría a su favor que no me resulta tan repulsivo como Derrida.
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asked by PULPO
Supongo que sería una utilidad despotencializada de tipo 'almanaque', si acaso. Además de que no tendría algún sentido más allá de sus límites.
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No es muy común leer algo así literalmente. Pero se observa claramente cuando se lee que fulanito es un doctor o PhD que presume más su curricula que su saber filosófico. En filosofía hay una terrible y desesperada tentación al charolazo: pero ahí es cuando más se disfruta arrojar un poco de sospecha, de cuestionar como simple mortal dicho saber más allá del encierro textual que procura la academia, cuando uno ha leído un poco también, para ver si son capaces de hacerlo valer o sí sólo se quedan en el "creéme a mí, te lo digo yo que soy un filósofo". Admito que cuando alguien quiere hacer valer su punto de vista sin saber explicarlo y presuponiendo que es suficiente con esgrimir su título, sobre todo en filosofía, no dejo de tomar nota del autoengaño y corroboro cómo esa persona ha dejado que su investimento institucional lo tome por detrás para hacerle creer que la eficacia de su saber tiene todo qué ver con su linda cara. Cuando se le hace una pregunta filosófica a un filósofo que se considera 'profesional', se puede ver en su respuesta cómo es incapaz de escapar a una serie de textualidades y alusiones que lo enredan y que al final no cuajan y lo dejan vulnerable en su creencia. Ello sucede porque que dichas textualidades y alusiones sólo pueden cobrar su eficacia y resonar bajo el marco enunciativo de la academia, dentro del aula, o detrás de un escritorio. Así como un juez no puede dictar sentencia desde la cocina de su casa, así el filosofo profesional depende de la institución académica para hacer valer lo que supuestamente sabe.
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Supongo que tiene qué ver con la falta de armas de destrucción masiva, o algo así.. pero no es una cosa exclusiva contra los argentinos: en realidad nadie escapa a tanto mal LOL
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Pues mira, lo que pasa es que hay una verdad castrante tras el nombre que resuena con el falo, la represión símbólica y imaginario colectivo y..
bah, OK.. ni Lacan podría explicarlo
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