-
All responses Most smiled responses
-
J. J. Benítez no me produce envidia en lo absoluto. No soy escritor ni pretendo serlo. Lo que realmente me provoca es indignación. Indignación por la manera en que pretende engañar a sus lectores. Lo puede hacer por varias razones:
- Puede ser un mercantilista capaz de cualquier cosa con tal de vender.
- Realmente cree todo lo que dice y considera que mentir, a cambio de transmitir su "mensaje", está justificado. Porque a fin de cuentas, el mensaje es lo que importaría, ¿no?
Es verdad que a mucha gente le gustan, y también que ha cambiado la vida de muchos. La mía propia. aunque no de la manera en que se la cambia a la mayoría.
Si, ha cambiado la vida de mucha gente. ¿Pero qué valor y sentido tiene un cambio basado en la mentira? Yo no puedo considerar deseable un cambio basado en una mentira que se cree verdadera. La historia es significativa para la gente porque la considera verdadera. Esa es la idea que la transforma en algo fascinante para algunos de sus lectores. Pero considerándola ficción, se vuelve una historia más. Una como tantas hay en el mundo.
Me indigna porque hace todo lo contrario a lo que yo considero valioso: ha procedido de manera deshonesta, alienta a la gente a engañarse a si misma persiguiendo una quimera, a no atreverse a enfrentar el mundo tal cual es, con todo lo fascinante y espantoso que puede ser.
Trafica con la fe de las personas. Por esa razón me indigna. -
Creo que es una de las conspiranoias más demenciales que existen hoy día. La culminación del desvarío y la desconexión con la realidad.
Yo interpreto esas "evidencias" como un reflejo de la imaginación de sus intérpretes. Están empeñados en ver "ojos de reptil" en todos lados. Ojos que solo se ven, por supuesto, en imágenes al límite de la resolución. Dispuestos a creer que eso respalda toda la ideología y parafernalia que llevan detrás.
Eso de los ojos de reptil es una idea tan pueril. Una raza super avanzada de reptiles extraterrestres, capaz de duplicar a la perfección un cuerpo humano, se infiltra entre nosotros. Con la salvedad de que en los ojos se revela de vez en cuando la verdadera naturaleza de su origen. Es el guión de una película mala. Peca de excesivo chovinismo.
La idea de los reptilianos es un ejemplo de lo disparatado que puede llegar a estar un ser humano. Es lo que realmente pienso. -
He leído la Biblia, algunas partes más que otras. Sobre todo los evangelios, pues siempre me fascinó el personaje de Jesús. Pero también he leído algunos evangelios apócrifos y otros relatos religiosos ajenos a la Biblia. Creo que los relatos bíblicos son bastante más ficción que realidad, si es a lo que te refieres con "novela".
Aquí puedes encontrar una muy buena referencia sobre la fiabilidad histórica del viejo testamento que recomiendo mucho:
http://lapizarradeyuri.blogspot.com/2010/07/el-origen-de-dios.html
Respecto a la siguiente pregunta, el problema de la existencia es uno de los más fascinantes para mi, y siempre se encuentra presente en mi mente. Más que preguntarme por qué existe este planeta, me he preguntado por la existencia del universo, entendido como la totalidad. Pero supongo que te refieres a lo mismo. Sin embargo, considero que hacer esa pregunta no implica asumir la naturaleza de la respuesta. En otras palabras, no pienso que la única respuesta posible a esa pregunta sea Dios.
No tengo claro a que te refieres con "espiritualmente" cuando dices si algo así me hace creer "mi teoría". Tampoco se a que "teoría" te refieras, aunque supongo que haces alusión a lo que para mi es la respuesta a la pregunta de arriba. La mejor respuesta que tengo es que no lo sé. No sé qué es la existencia ni su naturaleza. Todos tenemos nuestra propia idea, supongo, pero tengo muy claro que es mi idea y que muy probablemente está equivocada. Quizá más adelante en este mismo blog describa eso a lo que tu llamas "mi teoría".
Gracias por preguntar. -
Es un reto intentar explicar mis ideas en un espacio tan pequeño. A ver que sale.
Creo que la pregunta estaría mejor planteada de la siguiente manera: ¿Qué características, cualidades y/o propiedades debería tener algo para considerar nombrarlo “Dios”? No puedo contestar al ¿Qué es Dios?, en el sentido de que no sé si Dios es.
Bien. ¿A qué llamaría yo Dios?, tratando de ser lo más incluyente posible de las ideas que comparte la población en general, empezaría estableciendo que debería ser, a falta de una mejor expresión, la causa primera de todas las cosas. Tengo mis reservas sobre si tal concepto tiene siquiera algún sentido, o resulte ser muy en el fondo algo auto-contradictorio, como es la idea de omnipotencia, por mencionar un ejemplo. Pero es una característica que le atribuiríamos a Dios, de otra forma, ¿qué sentido tendría llamarlo creador?
Pero es solo el principio. Ser la causa primera no es suficiente para mi. Una causa primera podría ser algo tan inerte como una piedra, sin importar si es aquello de lo que surge todo lo demás. Y dudo mucho que alguien consideraría llamar a algo inerte Dios. Sea una piedra o las leyes inmanentes de la existencia. Así que además de ser la causa primera, deberíamos establecer que debe ser consciente. Es decir, una clase de mente, lo que implica algo así como estar vivo.
Estas dos cosas me bastarían para definir a algo como Dios. Es bastante inclusiva y se amolda al concepto de Dios de mucha gente. Si bien no tengo tantos problemas con la idea de la causa primera, si los tengo con la idea de que pueda ser una mente.
Respecto a lo primero, es posible suponer que si el universo (entendido como la totalidad) es algo que se sostiene o existe por si mismo podríamos, de una manera muy rebuscada, decir que es su propia “causa primera”. Su razón de ser en sí mismo. Visto así, tendría sentido la idea panteísta de establecer que “Dios lo es todo”. Pero esto no hace a Dios consciente, o vivo, o con mente. Pero hace a la idea de la causa primera algo no del todo descabellada. No digo que crea esta postura. Es tan sólo un ejemplo de que la idea de “causa primera” es más o menos manejable.
Pero con la mente es diferente. Si la mente es un producto evolutivo, como así parece ser, y es simplemente una adaptación biológica al entorno, comienza a sonar absurdo atribuirle dicha cualidad a la causa primera. Suena ridículo, como si el rápido guepardo dijera que Dios es la “velocidad omnipresente”, la anguila eléctrica dijera que es la “descarga todopoderosa”, o el camaleón dijera que es el “camuflaje perfecto”. ¿No pasa lo mismo cuando el hombre dice que Dios es la “mente universal”?
Nos parece ridículo pensar que Dios es un anciano de largas barbas blancas, y entendemos porqué. Pero extrañamente, a la mayoría de las personas no les resulta ridículo pensar a Dios en términos de una mente universal. ¿Pero no es acaso el mismo error? ¿No es sospechoso asignarle atributos que son familiares para nosotros? Puede tener mente pero no cuerpo. ¿Por qué nos deshacemos de uno, pero no del otro?
Se puede objetar que la palabra mente es sólo un recurso del lenguaje para designar a eso otro que es Dios. Que en realidad no es mente en el sentido humano. Que sólo es una palabra que se aproxima a lo que queremos decir. Estoy de acuerdo en que resulta difícil encontrar una palabra que designe tal cosa, y estoy completamente de acuerdo que no podría estar designando a una mente en el sentido humano. Pero ahí está el quid. ¿Qué rayos significa “mente, pero no en el sentido humano”?
Resulta extraño que se insista tanto en decir que no es una mente en sentido humano, y al mismo tiempo, exista un empeño tan fuerte en caracterizarlo como tal. La “mente de Dios” da un propósito a la existencia, define lo que es bueno y malo, tiene voluntad, deseos, una especie de plan, tiene memoria para recordar nuestras acciones, conocimiento y sapiencia. ¿No son todas esas cosas productos de la mente? Cuando una mente deje de serlo en el sentido humano, va a dejar de hacer todas esas cosas. ¿A eso llamaría yo Dios? No.
Entiendo como “mente en sentido humano” a cualquier cosa que entenderíamos como una mente. Una mente con más capacidades que la nuestra, más sabia o más compleja, es tan solo una supermente, y sigue siendo mente en el sentido humano. Lo que nos haría caer en la objeción anterior.
¿Cómo podría ser considerado mente algo que no es mente en ningún sentido que nosotros podríamos aceptar como tal? Tenemos que recurrir a la creencia de que existe algo que solo es mente en un sentido trascendente más allá de la comprensión. Debemos idear una mente trascendente incognoscible. No hace falta negar la existencia de dicha mente trascendente para afirmar que no es mente en ningún sentido concebible por nosotros. ¡Está en su definición! Mente trascendente se convierte en una etiqueta donde su significado real, que es incognoscible, no tiene relación alguna con lo que sus palabras dicen. Es decir: no es mente.
Mi incapacidad para casar la idea de Dios con mente, convierten para mi a la idea de la divinidad en algo sin sentido. La trampa está, según mi parecer, en creer que el concepto de mente trascendente puede tener algún significado, o que asumiendo su definición como incognoscible, se insista al mismo tiempo en establecer inconscientemente dicho significado. -
¿Te refieres al resultado de los dados que juegan los soldados, para ver quien se queda con la túnica? Si es así te puedo comentar lo que sigue.
La tabla de conversión de números a letras de Cagliostro (que el propio Caballo de Troya menciona), es la siguiente:
1 AIQJY
2 BKR
3 CGLS
4 DMT
5 EHN
6 UVWX
7 OZ
8 FP
Tu podrás aplicar el código a la famosa secuencia de 153-634-135-153.
Como podrás darte cuenta hay más de una letra asociada a cada número. Asi, el 1 es la A, pero también la I, la Q, la J y la Y, lo que significa que se pueden crear multitud de frases diferentes combinando apropiadamente las letras (la gran mayoría de las cuales no tendrá sentido alguno).
Benítez es muy dado a usar esa codificación. La usó, por ejemplo, en su libro "La rebelión de Lucifer", también basada en el "Libro de Urantia" como lo está "Caballo de Troya". Personalmente creo que es un juego del autor. Quizá creó una o varias frases y las codificó utilizando dicho código, y simplemente se dedicó a ver que soluciones ofrecían sus lectores. Te puedo decir que se puede formar "JESUS MICHAEL" con esos números en ese orden, donde "Michael" es el "nombre cósmico" que los tres libros mencionados le dan a Jesús.
La "gematría", también mencionada por Caballo de Troya, sustituye los números por letras hebreas. Según los gematras "cuando la suma de los números de los caracteres que componen una palabra daba el mismo resultado que la suma de los caracteres de otra palabra, que sin embargo no era la misma, se percibía una analogía entre ellas y se considera que deberían tener necesariamente una conexión."
No conozco palabras hebreas, ni he deseado indagar en la cuestión. Te repito: un juego de Benítez. Si bien el juego de los soldados es mencionado en "El libro de Urantia", jamás menciona los dados ni secuencia de números alguna. Eso solo aparece en "los Caballos".
Javier Garduño’s Bio
Todavía estoy vivo.


Loading...