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Actualmente estoy interesado en el vínculo deseo-delirio (délire/désir) y la resonancia éstos tienen a la hora de producir conformaciones consistentes lejos del equilibrio. Por otro lado, me fascina filosofía esquizoanalítica que desprende Caosmosis. En efecto, creo que existe un potencial desconocido y brutal en Guattari, y dado que no se trata de interpretarlo, sino de maquinarlo, delirarlo (darle por culo tanto como no estristecerlo en el proceso). Los textos esquizoanalíticos son profundamente filosóficos, y es por ahí que me siento atraído; por supuesto no sólo se trata de esa vertiente teórica, sino también de la práctica. Esto es, ¿cómo puede la esquizoanalítica, la filosofía, la filosofía esquizoanalítica servir tanto de ayuda como devenir una ética fisurando las morales dominantes?
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A book.
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En general, no me vengaría. Respecto a los poetas "meduelelavidayelsexo", ellos son en sí mismos una venganza.
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Estimado Naxos:
Siento mucho no haber contestado a tu pregunta antes, pero es difícil responderla cuando uno está metido de lleno en el asunto.
Del libro puedo decirte que se compone de mesetas, concretamente de cuatro, éstas a su vez constituidas de submesetas. En cada submeseta hemos expresado varias nociones. ¿Y cuáles son estas nociones? O más bien, ¿a qué problema responden?
En primer lugar, querríamos deshacernos del Humanismo latente en los neokantianos, pero no lo hacemos frente a frente, sino más bien a modo de guerrilla filosófica, indirectamente, socavando y socavando. Ahora bien, desde el Humanismo existe una línea que se extiende hasta el antropocentrismo oculto en los cientificistas, no menos que en muchos filósofos (de la ciencia o no). Así pues, intentamos expresar una propuesta inhumanista o no-humana incrementando la intensidad del anti-humanismo al punto en que bajo ese prefijo - ‘anti’ – subyace toda una rizomática que ignora constantemente el Equivalente Hombre y Sujeto Universal. Los cientificistas ignoran que existe una no-ciencia de la que dependen por completo, y aunque esto no lo desarrollamos extensamente en el libro, es lo que Deleuze y Guattari le reprochan, en cierta forma, a Laruelle. En efecto, si la filosofía necesita de una no-filosofía, ¿por qué no decir también que la ciencia necesita de una no-ciencia? ¿Por qué esa reticencia a seguir disponiendo la ciencia como un saber ‘privilegiado’, - o lo que es peor - el único saber válido? ¿Por qué ese miedo a hablar de no-ciencia? Y es que como sabrás, la no-ciencia no significa que se niegue la ciencia, sino que ésta opera en superficies, zonas no científicas, de las que extrae recursos.
Es por eso que Hebe y yo hablamos de una máquina de conflagración científica, que vendría a ser una suerte de máquina de guerra operativa en las diferentes corrientes, experimentos y dominios científicos, situada y siempre reproducida en el justo límite de ciencia/no-ciencia.
En segundo lugar, creemos que es necesario ‘exponer’ la tendencia hoy día, tanto en el ámbito anglosajón como en el hispanoamericano, de ese retorno a Lacan y ese impulso hacia Zizek y al lanzamiento de una ingenua filosofía orientada a los objetos, la cual ya conoces. Por no hablar de esa obsesión badiouiana por la sustracción, que parece decir “Sustraed, sustraed, no importa cómo ni qué os llevéis por delante, os encontraréis con la Esencia”; ¿Por qué esa tendencia, por qué volver a la Esencia, al Ser? ¿Acaso nunca terminaron de irse? ¿Qué peligro implica este retorno? Intentamos responder a estas preguntas, y en las mismas respuestas nos sobrevuelan nociones que nos van a ser muy útiles para dar cuenta de todo lo anterior.
En tercer lugar, hablamos de una filosofía de la intensificación e intensidad, y esta filosofía está prácticamente preñada de autores (aunque no nos guste esta palabra) que no son propiamente filósofos. Asimismo, introducimos una crítica a Bergson – filósofo magistral, increíble y mago no obstante – sobre su concepción de la materia. Respecto a Deleuze y Guattari en este punto, queremos resaltar el fortísimo vínculo entre el plano de composición y el plano de inmanencia. Más aún, queremos introducir una diferencia entre Metafísica y Filosofía. Siento no poder decir mucho más, pues si lo hiciera este escrito se extendería sobremanera, pero debemos decir que el movimiento y la velocidad juegan un papel crucial en todo el libro.
Pues bien, en el resto de mesetas/submesetas llevamos más lejos esta filosofía de la intensificación y de la intensidad, por ejemplo a terrenos como la metalurgia, la alquimia, la cibernética, la música, el arte, etc. La última parte del libro está dedicada a una reactivación del Antiedipo y de Caosmosis. Pareciera como si, dada la tendencia generalizada a lo pétreo que mencionaba más arriba, estos libros - especialmente el primero - , hubieran quedado en una suerte de stand by, y nosotros quisiéramos, como digo, recombinarlo y formar máquina. Todo ello para proponer una visión ‘extendida’ de los flujos, de los códigos y del capitalismo.
Hacer un libro es una experiencia dura. Uno tiene que lidiar con sus miedos, con sus detenciones, sus bloqueos. Pero no sólo eso, el libro permite no conocerse a sí mismo, como dicen tan repetidamente los escritores que aparecen en televisión, y que parecen gozar de ese conocimiento. No. El libro permite conectar con el Alien o Aliens que todos portamos, permite establecer alianzas con ese No-Yo.
En fin, siento que este texto no es suficientemente explicativo, pero espero que al menos sea mínimamente orientativo. Falta decir que tanto tú como Josué Castillo estáis explícitamente presentes, de una u otra forma en algunas páginas del libro, y que conectar con vosotros es fascinante.
Un fortísimo abrazo, Adrián. -
I didn't celebrate my last birthday.
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If it's a big party: Mariano Cruz, Eliseo Torres, Josué Castillo, Darin McNabb Rafael Cervera, Adrián Romero, Ezequiel Gatto, Mauricio Cambronero, Hebe Kaat, Sink Deep, Carles Cotolí, Enrique Palmeros, Poke, Andrea Saldaña, Rodrigo Sepúlveda, Jussi Parikka, Jaakko Leskinen, Mar Aranda, Ayse Mermutlu, Reza Negarestani, etc, etc.
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Eliseo Irving Torres.
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I would prefer not to.
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no, never. But I'd like to do it.
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well...let's see. I think "Puto" / Molotov makes me smile a lot.
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Veamos, en primer lugar realmente no creo que hoy día los filósofos sean más jóvenes que antes. Para mí es crucial distinguir entre filósofos y comentadores críticos (buenos y no tan buenos) de filósofos. Lo que si que es cierto es que cada vez más la gente se arriesga, quiere experimentar con la filosofía, y de ahí nacen ensayos realmente muy buenos. Pongo por ejemplo a alumnos de Filosofía, Sociología, Filología que tanto en España, ¿Francia?, Holanda, México, Argentina, Chile y Perú están actualmente dándose muy buenas conformaciones para la creación filosófica. Se dice que un filósofo tiene que escribir, y es cierto. Pero no sólo eso. Debe estar "a la última" tanto como "a la primera segunda", y esto no implica ser un snob ni nada parecido. Lo que quiero señalar es que los jóvenes filósofos se terminan enquistando en corrientes de por sí estancadas (o que buscan el estancamiento). Hoy, los filósofos 'viejos' siguen sin acercarse realmente al alumnado, siguen en su púlpito y con su séquito de 'elegidos'. Esto es nefasto. Pero reunirse con un grupo de colegas no asegura, para nada, tener una nueva o mejor teoría que el grupo de los filósofos viejos. Tener derecho a hablar es algo que se va a haciendo, no que deba imponerse.
Ahora bien, creo sinceramente que hemos perdido el respeto por cualquier persona que quiera decir algo que - aunque no case bien con nuestras concepciones - pudiera ser interesante, divertido (por qué no), enriquecedor y aniquilador/creador. Sucede como con los fanáticos deleuzianos. Uno se aprende bien el esquema de sus libros, y los vomita en cualquier tipo de comentario que sea mínimamente crítico con Deleuze. Lo mismo que cuando se critica el cientificismo de Ray Brassier, en cuyo caso o nadie dice nada (el mayor desprecio es no hacer aprecio), o todo el mundo clama al cielo porque se les ha tocado un símbolo. Queremos agarrarnos, en estos tiempos, a un clavo ardiendo, cueste lo que cueste y llevándonos por delante lo que sea. Es la era post-nuclear, la era de la más absoluta ceguera por un deseo irrefrenable de 'luminosidad' y 'claridad'. Así, estas posturas son para mí propias de estudiantes jóvenes envejecido o incluso de filósofos viejos más envejecidos aún. Curiosamente, los mejores libros de Deleuze y Guattari fueron los que publicaron tempranamente cada uno por separado (incluyendo el "Ant-Edipo") y el último que publicaron juntos, ya mayores: "¿Qué es filosofía?".
Respecto a la desintegración de la institución familiar y su posible resonancia y contagio a las instituciones académicas, creo que sí existe un vínculo: La figura del padre como autoridad, del abuelo como expositor de la mayor cantidad de experiencias vividas, está desaparenciendo. Que desaparezcan como figuras autoritarias me parece bien, incluso como figuras "significantes", que no hay que confundir con "importantes". No deja de ser cierto, por otro lado, que ya no escuchamos a nuestros abuelos (nos contaban sus historias, sus mitos), prestábamos atención y nos sorprendían e incluso nos reíamos o asustábamos de sus narraciones. Ahí se establecía una pequeña comunidad de respeto mutuo y atención, de escucha y paciencia. No es la figura, repito, la desaparición del "padre-significante" la que me preocupa sino la del abuelo rapsoda.
Si esta falta de atención, de respeto y de paciencia la extrapolas a la institución académica, puedes darte cuenta de cómo incluso el mismo profesor, aquel que tiene la palabra, tampoco presta atención a sus alumnos (por lo general), y no se esfuerza en ganarse a unos jóvenes que no quieren ganar nada con un mínimo de esfuerzo. Así las cosas, la pregunta por la familia-institución-desintegración abarca muchas más cosas, como por ejemplo la destrucción de eso que los sociólogos llaman "tejido social", o lo que los psicólogos llaman "lazos afectivos". En fin, habrá que ir buscando salidas, antes de que esto explote. Y si explota, ya veremos cómo hacer. -
Es un secreto.
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"El Baphomet", de Pierre Klossowski. Ed. Las cuarenta. (regalo de Hebe)
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Sheldon (no doubt) y Wolowitz (#ftw)
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Una camiseta negra de la marca "Independent". Skate times.
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50 €, que vienen a ser 925.25 pesos mexicanos.
Bruno
Valencia, Spain
Bruno’s Bio
Nothing.

















